Las acciones fueron ejecutadas en coordinación entre la Armada de Ecuador y la Guardia Costera de Estados Unidos.
En una primera operación, realizada en aguas internacionales a 263 millas náuticas (487 kilómetros) al sureste de las islas Galápagos, se incautaron en torno a 1,9 toneladas de droga y se detuvo a dos ciudadanos ecuatorianos.
En una segunda intervención, desarrollada dentro de la zona económica exclusiva a 154 millas náuticas (285 kilómetros) al oeste de la provincia costera de Santa Elena, las autoridades incautaron 56 kilogramos de droga y detuvieron a otros tres ecuatorianos.
Según las Fuerzas Armadas, estas operaciones representan un fuerte impacto a la economía del narcotráfico, ya que el cargamento decomisado tendría un valor estimado de unos 50 millones de dólares en el mercado estadounidense y cerca de 70 millones en el europeo.
Las autoridades destacaron que estas acciones "representan un duro golpe a las economías del narcotráfico" y que el mar ecuatoriano "ya no es ruta para las mafias".