El trabajo de cuidados, que incluye tareas como el mantenimiento del hogar, la atención a niños, personas mayores o con discapacidad y el acompañamiento emocional, sigue recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Ecuador (INEC).
Estas actividades, aunque esenciales para el funcionamiento de la sociedad y la economía, han permanecido históricamente invisibilizadas y sin reconocimiento económico ni social.
A esta desigualdad se suma la llamada "doble o triple jornada", ya que muchas mujeres combinan el empleo remunerado con extensas responsabilidades domésticas y de cuidado, a las que en zonas rurales se añade el trabajo comunitario.
Según el INEC, al sumar trabajo remunerado y no remunerado, las mujeres superan las 60 horas semanales de trabajo (hasta 87 horas en áreas rurales) frente a unas 50 horas en el caso de los hombres, lo que limita su tiempo para el empleo, la formación, la participación pública o el ocio.
Además, cerca de cuatro de cada diez mujeres fuera del mercado laboral señalan como principal motivo su dedicación a las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas.
El impacto de esta carga también se refleja en la economía nacional. En 2023, el trabajo no remunerado en los hogares generó unos 24.964 millones de dólares, equivalentes a cerca del 21 % del PIB, una contribución superior a la de sectores como el comercio (16,1 %) o la construcción (4,6 %).
Ante esta situación, CARE "impulsa el debate" sobre la "necesidad" de crear en Ecuador un Sistema Nacional de Cuidados, orientado a garantizar el acceso a "cuidados dignos" y a reconocer el valor económico y social de estas tareas, así como a redistribuirlas entre el Estado, el sector privado, las comunidades y los hogares.