“Propofest”: el macabro mercado de “viajes controlados” con drogas robadas de hospitales

Alejandro Zalazar, un anestesista de 31 años que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo.Instagram

BUENOS AIRES. El caso que se inició con la muerte de un anestesista en Buenos Aires destapó una red de presunto tráfico de propofol y fentanilo. Investigan a una residente y a un destacado especialista por organizar “viajes controlados” con drogas hospitalarias. Además, se sumó una denuncia por abuso sexual.

Lo que empezó como el hallazgo de un cadáver en un departamento del exclusivo barrio de Palermo, en Buenos Aires, terminó por revelar lo que la prensa argentina ya denomina la “Propofest”. Se trata de una red clandestina donde profesionales de la salud utilizaban fármacos anestésicos robados de un prestigioso hospital para fines recreativos.

La investigación tiene como punto de partida la muerte de Alejandro Zalazar, un anestesista de 31 años que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo. Junto a su cuerpo, la Policía encontró insumos médicos pertenecientes al Hospital Italiano de Buenos Aires, lo que activó una auditoría inmediata por el robo de estas sustancias.

Los protagonistas del escándalo

La Justicia argentina puso la lupa sobre dos figuras clave del entorno médico:

  • Hernán Boveri: un anestesiólogo de trayectoria internacional y figura destacada en congresos científicos.
  • Delfina Lanusse: médica residente de tercer año en la misma especialidad.

Ambos fueron apartados de sus cargos en el Hospital Italiano y se encuentran imputados por administración fraudulenta de drogas. Aunque declararon vía Zoom y negaron los cargos, la Justicia les prohibió la salida del país mientras se analizan los peritajes.

¿Qué era la “Propofest”?

El caso dio un giro cinematográfico con la filtración de audios de WhatsApp que describen encuentros privados conocidos como “Propofest”. En estas reuniones, un grupo selecto de médicos experimentaba con “viajes controlados” bajo los efectos de anestésicos de acción rápida.

El modus operandi: según las pesquisas, en estas fiestas siempre había un “controlador”, un especialista encargado de monitorear los signos vitales de los asistentes y reanimarlos si caían en un paro respiratorio, un riesgo frecuente del propofol.

Las claves de la investigación

La Fiscalía busca determinar si este esquema incluía la venta ilegal de fármacos entre colegas y si el fallecido Zalazar formaba parte activa de este circuito. Los puntos críticos hoy son:

  • El celular de la víctima: el peritaje del teléfono de Zalazar es considerado la “caja negra” del caso; allí estarían las comunicaciones que confirman quiénes proveían las drogas y quiénes participaban de las fiestas.
  • Allanamiento en la Asociación de Anestesistas: la Policía allanó la sede de la asociación gremial en Buenos Aires para secuestrar legajos de los imputados. Irónicamente, la asociación se presentó como denunciante para desmarcarse del escándalo.
  • Administración fraudulenta: el Hospital Italiano confirmó el faltante de ampollas de fentanilo y propofol, medicamentos que bajo ninguna circunstancia pueden ser adquiridos en farmacias particulares.

La investigación en Argentina sigue su curso y se analiza la veracidad del audio que circula en redes sociales que explica de forma detallada los pormenores del “circuito” de robo y la posterior realización de las “Propofest”.

A la causa se le sumó la denuncia de Delfina Lanusse, quien dijo que si bien fue a estas fiestas, fue drogada de forma involuntaria y que también fue abusada sexualmente.

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