Durante el incidente no se reportaron víctimas, según un comunicado del Departamento de Estado, y el ataque se produjo el miércoles en la capital iraquí.
Según la misma fuente, este ataque forma parte de una serie de agresiones recientes contra intereses estadounidenses en el país, que en las últimas semanas han aumentado la tensión entre Washington y grupos armados proiraníes.
Las autoridades estadounidenses señalaron que en ese periodo se han registrado cientos de incidentes contra ciudadanos estadounidenses e instalaciones diplomáticas, lo que, según Washington, evidencia un "deterioro de la seguridad en Irak".
El Departamento de Estado también vinculó la situación con el secuestro reciente de la periodista estadounidense Shelly Kittleson, quien permaneció retenida durante aproximadamente una semana antes de ser liberada, en un caso que atribuye a estas mismas redes milicianas.