La hidrovía Paraná-Paraguay, con unos 3.400 kilómetros de largo, conecta puertos de Brasil, Bolivia Paraguay, Argentina y Uruguay.
Por esta vía transita cerca del 80% del comercio de este país, informó el encargado de negocios de Washington en Asunción, Robert Alter.
El diplomático indicó, al intervenir en la inauguración del Centro de Mando y Control de la Prefectura General Naval, ubicado en Asunción, que los botes patrulleros son de “última generación y tecnología” y representan, junto con sus armas y equipamiento, una inversión estadounidense de “más 4 millones de dólares en las fuerzas de seguridad del Paraguay”.
Alter señaló que esta contribución hace parte de “una iniciativa más amplia” de seguridad fluvial, que prevé la incorporación de un total de 10 lanchas, con repuestos y capacitación, lo que supone, según el funcionario, un desembolso total de “más de 12 millones de dólares”.
Acuerdo SOFA
El personal para las capacitaciones llegará bajo el Acuerdo sobre el Estatuto de Fuerzas (SOFA, por sus siglas en inglés), firmado en diciembre del año pasado por Washington y Asunción, que establece las pautas para una cooperación amplia en materia de seguridad y regula la presencia de militares estadounidenses en el país suramericano.
Por su parte, el comandante de la Armada Paraguaya, el vicealmirante Christian José Rotela, destacó en su discurso la importancia de proteger la hidrovía, al señalar que es una de las arterias logísticas por la que circula “gran parte” de la producción de Paraguay, un país mediterráneo que tiene la tercera flota fluvial más grande del mundo.
Rotela advirtió que “el narcotráfico, el crimen organizado y otras formas de amenaza híbridas, incluido el terrorismo” buscan “aprovechar estos corredores logísticos” para cometer ilícitos.