Colombia frena negociación de paz con la principal guerrilla, Clan del Golfo

Gustavo Petro, presidente de Colombia. 041932+0000 JOAQUIN SARMIENTO

BOGOTÁ. Colombia anuncia la suspensión de las negociaciones de desarme y de paz con la mayor organización armada del narcotráfico en el país, Clan del Golfo.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, frenó las negociaciones con una de las principales guerrillas del país, lideradas por “Calarcá”, lo que representa otro duro revés a la política de paz del mandatario izquierdista.

A menos de cuatro meses de que termine su mandato, casi todos los procesos de diálogo lanzados por su gobierno han enfrentado rupturas, suspensiones o escasos avances.

Hoy, el Clan del Golfo, la mayor organización armada del narcotráfico en el país, descartó llegar a un acuerdo de paz bajo su presidencia.

El ejecutivo de Petro sostenía diálogos desde 2023 con el rebelde apodado Calarcá, cabecilla del Estado Mayor de Bloques, una de las mayores disidencias de la extinta FARC que no se acogió al acuerdo de paz de 2016.

Acusado por sus detractores de indulgencia, Petro aumentó su presión sobre los grupos armados en la antesala de las elecciones del 31 de mayo que elegirán a su sucesor.

El mandatario también enfrentó presiones del presidente estadounidense Donald Trump, quien le impuso sanciones por supuestamente hacer pocos esfuerzos por frenar al narcotráfico.

Revisión de negociaciones

Durante una reunión con sus ministros transmitida en redes sociales, Petro aseguró que pidió al consejero presidencial de paz, Otty Patiño, revisar esas negociaciones.

“Le he pedido a Otty Patiño, que no está aquí, que si el señor Calarcá incumplió los pactos para no quemar la selva y se dedicó a matar soldados o a matar con crímenes de guerra a sus rivales de la FARC (...) pues no hay paz”, afirmó Petro. “¿Qué vamos a hacer? A mí me gustaría la paz, pero la paz tiene que hacerse sobre bases serias, no sobre mentiras”, agregó.

Sin opciones

Calarcá, por su lado, continuó atentando contra la fuerza pública y civiles en las zonas en las que opera su guerrilla, principalmente en la frontera con Venezuela y en la Amazonía.

Una de sus principales fuentes de financiación es la deforestación para dar paso a la ganadería, así como el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.

El abogado del Clan del Golfo, Ricardo Giraldo, dijo que ve “imposible” firmar la paz con su gobierno pese al diálogo que mantienen en Catar.

Paz Total

Giraldo afirmó que la intención del cártel es que el proceso avance “con el Estado” y no necesariamente “con el gobierno”, es decir, que prosiga después del mandato de Gustavo Petro.

Ambas negociaciones eran las principales banderas de la Paz Total, un plan diseñado por el primer presidente de izquierda del mayor productor mundial de cocaína para lograr el desarme de todos los grupos armados.

Otras negociaciones

Petro también intentó pactar el fin del conflicto con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la más longeva del continente.

Pero esas negociaciones se rompieron luego de un ataque de los rebeldes en la frontera que dejó más de 100 muertos a inicios del año pasado.

De igual manera con otra disidencia de las FARC al mando de alias Iván Mordisco. El guerrillero más buscado del país decidió levantarse de la mesa y aumentó sus atentados con coches bomba y drones.

Analistas estiman que los grupos armados se fortalecieron durante la Paz Total, muy criticada por la oposición, expresidentes y militares en retiro en un país con más de seis décadas de conflicto armado.

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