Sobre un gran escenario montado a espaldas de la Casa de Gobierno en la Plaza de Mayo, Octavio Argüello, uno de los secretarios generales de la CGT, expresó: "Se terminó la paciencia, señor presidente", lo que generó el aplauso del público trabajador.
La consigna principal de la jornada fue 'El trabajo es con derechos o es esclavo', en referencia a la reciente reforma laboral impulsada por el Gobierno y aprobada en febrero en el Congreso, que recortó el derecho a la protesta y limitó las indemnizaciones por despido, entre otras modificaciones.
El acto incluyó intervenciones de otros dirigentes sindicales muy críticas hacia el Ejecutivo, al que describieron como "corrupto y explotador" y al que adjudicaron un "alto desarraigo con la realidad".
"La salida no es con ajuste permanente, eso lo tiene que escuchar la gente que está acá a nuestras espaldas", dijo el dirigente sindical Cristian Jerónimo en referencia a la Casa de Gobierno y el Ministerio de Economía, ubicados frente a la Plaza de Mayo.
La mayor central obrera de Argentina concluyó el acto sin convocar a una nueva huelga, algo que fue reclamado por un sector de los manifestantes al grito de "paro general", pero que los dirigentes rechazaron al recordar que desde que Milei asumió, en diciembre de 2023, la CGT realizó cuatro huelgas y decenas de demostraciones callejeras.
"No venimos a confrontar por confrontar, venimos a marcar un límite al Gobierno", aclaró Jerónimo.
En la protesta de este jueves también participaron delegaciones del peronismo -movimiento político con el que se identifica la mayoría del sindicalismo argentino- a través de La Cámpora, agrupación cercana a la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015).
Durante la concentración hubo además un homenaje al papa Francisco tras un año de su fallecimiento, de quien dijeron que dejó la enseñanza de que "la esperanza no es quedarse esperando: es luchar".
Marcos Silva, delegado del Sindicato de Trabajadores de la Alimentación en una fábrica de la empresa Mondelez, dijo a EFE que concurrió a la protesta porque es "importante para frenarle la mano a Milei" y su reforma laboral.
"La única forma es la lucha y la unidad, eso garantiza los puestos de trabajo", agregó Silva rodeado de sus compañeros de planta, quienes portaban banderas y pancartas identificatorias de su gremio.
Guadalupe Fernández, trabajadora de la Secretaría de Cultura de Argentina, afiliada a la Unión del Personal Civil de la Nación, aseguró a EFE que en este momento los derechos laborales están siendo "eliminados por una reforma laboral ilegal e inconstitucional".
Minutos antes, ella y sus compañeras agitaban una enorme bandera argentina mientras avanzaban por la calle hacia el centro de la concentración.
"A lo que nos oponemos especialmente es a este modelo económico de país. Nos lleva al error de creer que el Estado es un enemigo, cuando en realidad el Estado es el pueblo", comentó Fernández.
De acuerdo a estadísticas de la Secretaría de Trabajo de las que se hace eco la CGT, desde el inicio del Gobierno de Milei cerraron 24.180 empresas, mientras que solo en 2025 se perdieron 88.800 empleos asalariados formales en el sector privado y 18.600 en el ámbito público.
A su vez, el trabajo por cuenta propia aumentó en 104.900 personas y la tasa de informalidad laboral llegó al 43 %.
La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de Argentina anuló la semana pasada, en respuesta a un pedido del Gobierno, la suspensión por parte de un juez de 82 de los 218 artículos de la nueva ley, que restringen el derecho a huelga y habilitan sanciones contra conductas gremiales, e incluso, prevén la retirada de la personería jurídica a los sindicatos.
La reforma laboral introdujo también cambios en los períodos de prueba, en la computación de los años de antigüedad y en las indemnizaciones.