Los ataques ocurrieron en la noche del sábado, y el más sangriento tuvo como blanco la localidad de Al Kahli, en el estado centro-oriental de Al Yazira y feudo de las Fuerzas del Escudo de Sudán (FES), aliadas del Ejército, donde provocó la muerte de 17 personas y heridas a once.
Fuentes de esa milicia confirmaron a EFE que entre las víctimas mortales del "cobarde bombardeo hay seis miembros de la familia del líder de las FES", Abu Aqla Kikel, "incluido su hermano (menor), el mayor Azzam".
Kikel era uno de los comandantes más destacados de las FAR hasta que desertó del grupo paramilitar en octubre de 2024 para unirse a las filas del Ejército. Sus tropas están básicamente formadas por combatientes de comunidades árabes del estado de Al Yazira.
Otro dron de las FAR impactó en un vehículo privado en la zona de Al Aisawiya, al sur de la ciudad de Omdurman, vecina de la capital, Jartum, y causó la muerte de cinco personas, según dijeron a EFE fuentes militares.
Por su parte, la ONG local Abogados de Emergencia confirmó en un comunicado el ataque y las víctimas, y denunció que "atacar a civiles constituye un crimen de guerra y una violación del derecho internacional humanitario".
Las FAR no han reaccionado de momento a esas afirmaciones que, de confirmarse, indicarían el resurgimiento del uso de drones por los paramilitares para atacar ciudades recuperadas y aseguradas por el Ejército tras una pausa de esas acciones de unos dos meses.
Según las fuentes militares, el Ejército repelió la madrugada de este domingo un tercer ataque con drones contra la estratégica bases militar de Wadi Sidna, a unos 20 kilómetros al norte de la capital y cuyo buen funcionamiento es considerado por expertos militares imprescindible para el control de Jartum.
Medios locales y testigos apuntan que decenas de drones han sido lanzados en los últimos tres días desde la vasta región de Kordofán, en el oeste del país y escenarios de duros combates entre el Ejército y las FAR.
La guerra en Sudán comenzó en abril de 2023, y desde entonces ha provocado la muerte de unas 400.000 personas -según estimaciones de EE.UU.-, y causado la peor crisis de desplazamiento y hambre del planeta.