Por sectores, los ingresos del grupo bajaron un 0,9 % en el mercado nacional, hasta situarse en 2.200 millones de euros, mientras que TIM Brasil registró un crecimiento del 6,4 %, aportando 1.100 millones de euros a la facturación total.
El gigante italiano destacó que estas cifras están en línea con su hoja de ruta para el ejercicio, a pesar de una "ralentización parcial" en el mercado patrio debido a la transición de clientes mayoristas en el segmento de operadores móviles virtuales (MVNO).
Por otro lado, el beneficio bruto de explotación (EBITDA) del grupo se contrajo un 1,7 %, hasta los 1.000 millones de euros.
Este resultado se vio lastrado por la caída del 7,1 % en el mercado italiano (400 millones de euros), mientras que la filial brasileña mejoró su rentabilidad un 3,9 %, alcanzando los 500 millones de euros.
Asimismo, la compañía informó de que su deuda financiera neta ajustada se situó por debajo de los 7.300 millones de euros y que sus inversiones durante el trimestre ascendieron a 400 millones de euros, lo que equivale al 12,5 % de los ingresos totales.
El consejero delegado de TIM, Pietro Labriola, confirmó los objetivos financieros para todo 2026 y afirmó que prevé una "decidida aceleración" de la actividad en la segunda mitad del año, lo que, junto con la generación de caja, permitirá "una reducción significativa de la deuda y del apalancamiento financiero del grupo".