Por ello, los guardacostas explicaron en un comunicado que las naves Water Spirit 2 y Admiral Pride no estarán autorizadas a reingresar al puerto hasta que muestren que están hábiles para anclar conforme a los estándares de la industria y sin impactar la seguridad de las demás embarcaciones cerca del muelle.
Según la sección 700036 del Título 46 de la Guardia Costera, cualquier persona, en violación a estas órdenes, podría enfrentar una penalidad civil máxima de 117.608 dólares por cada día que cometa la infracción.
"La Guardia Costera está comprometida con asegurar que haya un tránsito marítimo seguro entre el puerto de San Juan y cualquier otro canal federal en nuestra zona de responsabilidad", afirmó el capitán Luis J. Rodríguez, comandante de la Guardia Costera en San Juan.
La dependencia federal enfatizó que el encallar en un canal de agua y reducir su capacidad de navegación en el área es ilegal, pone en peligro a las demás embarcaciones y afecta la economía local.
El canal San Antonio es uno de los más utilizados en el Caribe Occidental.
Su longitud es de casi 1,2 millas (1,9 kilómetros) y mide entre 300 (91 metros) y 500 pies (152 metros) de ancho, siendo clasificado como uno angosto bajo los reglamentos de navegación.
Incluso, algunos de los barcos cruceros más grandes del mundo, que miden unos 1.100 pies (335 metros) de largo y 150 pies (46 metros) de ancho, logran anclar en San Juan.