La cadena pública Thai PBS mostró imágenes del magnate de 76 años -que gobernó el país entre 2001 y 2006 y es considerado el poder en la sombra del partido Pheu Thai, ahora parte de la coalición gubernamental- saliendo de una prisión de Bangkok, vistiendo una camisa blanca y visiblemente sonriente.
"Frente a la prisión se habían reunido numerosas personas vestidas con camisetas rojas, el color del partido Pheu Thai, quienes habían acampado a las afueras de la penitenciaría central de Klong Prem para esperar al político", dice el reporte del medio público.
El Departamento de Penitenciaría de Tailandia anunció a finales de abril que Thaksin era uno de los 859 reclusos a quienes se les otorgó la libertad condicional tras una revisión de 970 casos, en su caso, debido a su edad y otras consideraciones.
El progresista Pheu Thai, la tercera fuerza más votada en las elecciones del pasado febrero en Tailandia, forma parte de la nueva coalición gubernamental, tras aliarse con la formación ganadora y conservadora Bhumjaithai, del primer ministro Anutin Charnvirakul.
El político deberá usar un brazalete de monitoreo electrónico hasta el 9 de septiembre de 2026, cuando terminará su condena.
Padre de la destituida primera ministra Paetongtarn Shinawatra, Thaksin ingresó en una prisión de máxima seguridad en Bangkok el pasado septiembre -11 días después de la destitución de su hija- para una condena de un año, después de que el Supremo determinase que utilizó una estratagema para evitar ir a la cárcel en 2023.
En su día enemigo del poderoso Ejército y de las fuerzas conservadoras del país, el exmandatario fue detenido para cumplir varias penas pendientes por corrupción en agosto de 2023, cuando regresó a Tailandia tras años exiliado coincidiendo con el retorno al poder de su partido, pero le fue permitida una hospitalización bajo custodia policial a cambio de la cárcel.
Thaksin, cuya familia ha sido clave en la política tailandesa en las últimas décadas, permaneció seis meses en el hospital, antes de acceder a un régimen de arresto domiciliario que terminó de cumplir en agosto de 2024.
Esa hospitalización fue considerada evasión de prisión por parte del Supremo y motivo esgrimido para su actual condena de un año, mientras se desconoce si volverá oficialmente a la escena política.
La situación parece haberse tornado más positiva para Thaksin en la intrincada y judicializada política tailandesa, y el pasado agosto fue absuelto de una acusación de lesa majestad, ley que protege a la Casa Real de Tailandia y que sus críticos denuncian que se utiliza para desacreditar a adversarios políticos.