Las operaciones se llevaron a cabo simultáneamente en las provincias chinas de Liaoning (noreste) y Cantón (sureste), así como en los estados estadounidenses de Florida y Nevada, recogió hoy la agencia estatal Xinhua.
Las autoridades chinas indicaron que fueron detenidos cinco sospechosos, dos de ellos chinos y tres estadounidenses, y se incautaron diversas drogas, entre ellas protonitazeno y bromazolam.
El protonitazeno es un opioide sintético de alta potencia, con efectos que pueden ser superiores a los del fentanilo, mientras que el bromazolam es una benzodiacepina sintética con propiedades sedantes y ansiolíticas similares a las del alprazolam (Xanax).
El Ministerio de Seguridad Pública señaló que la investigación permitió desmantelar una ruta de tráfico de drogas entre China y Estados Unidos y valoró el caso como "otro importante resultado" en la cooperación de las agencias antidroga de ambos países.
La lucha contra el narcotráfico es uno de los ámbitos estratégicos de cooperación bilateral entre Pekín y Washington y ha cobrado aún más peso debido a la epidemia de adicción a los opiáceos -especialmente fentanilo- que afecta al país norteamericano, convertida también en motivo de fricciones entre las dos potencias.
Fue uno de los puntos clave en las conversaciones que mantuvieron el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, en octubre pasado en la ciudad surcoreana de Busan, donde ambos países acordaron reforzar la cooperación en materia antidrogas.
Según la Administración estadounidense, los carteles mexicanos fabrican este opioide sintético a partir de precursores químicos que adquieren de China y luego lo introducen en EE.UU.
China, por su parte, sostiene que el consumo de fentanilo es un problema interno de EE.UU. y defiende que cuenta con el sistema de control de drogas "más estricto del mundo" y con la mayor cantidad de sustancias prohibidas.