La 'Tillandsia viridispica' fue hallada en paredes rocosas verticales en un cañón cercano al municipio de El Tambo, de la provincia andina de Cañar; mientras que 'Tillandsia freirei' fue descubierta en los cañones del río Jubones y otras zonas áridas de la provincia de Azuay, en el sur del país.
La primera especie, que habita en zonas secas y rocosas de los Andes occidentales, llamó la atención de los investigadores por su inusual inflorescencia verde y flores violetas, según señaló el Inabio en un comunicado.
Hasta el momento, solo se conoce una población y, debido a la deforestación y expansión agrícola en el área, los autores recomiendan clasificarla como vulnerable según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El nombre 'viridispica' proviene del latín 'viridis' (verde) y 'spica' (espiga), en referencia a sus distintivas espigas, precisó el instituto.
Mientras que la segunda especie fue nombrada en honor al biólogo ecuatoriano Efraín Freire, investigador del Herbario Nacional del Ecuador del Inabio y especialista en flora vascular, quien cuenta con más de tres décadas de experiencia y miles de colecciones botánicas realizadas en el país.
"Sus largas espigas colgantes le dan una apariencia llamativa y sirven como recurso floral para colibríes de ambientes secos", explicó el Inabio.
Según los autores, José M. Manzanares y Walter Till, esta bromelia había sido confundida durante años con otra especie similar debido a las dificultades de acceso a su hábitat natural, compuesto por paredes rocosas escarpadas y cañones profundos.
El instituto señaló que hallazgos "destacan la enorme diversidad botánica de los ecosistemas secos interandinos y refuerzan la importancia de conservar estos hábitats únicos".