La protesta, convocada bajo el lema 'Ningún escenario para la legitimación del genocidio', se encuadra en la polémica que envuelve al festival desde hace años, y que se ha manifestado en esta ocasión con el boicot de España, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda e Islandia.
Esos países denuncian la participación de Israel en Eurovisión debido a la ofensiva en represalia a los ataques terroristas de Hamás de octubre de 2023, que ha dejado cerca de 72.200 muertos en la Franja de Gaza.
"Creo que es importante que Israel no participe en el Festival de Eurovisión porque no está respetando los derechos humanos. Los violan todos los días y usan esto como propaganda para proyectar una buena imagen", declaró a EFE Janet, uno de los participantes en una marcha que se celebró bajo la lluvia, y que se quedó muy lejos de reunir a las 20.000 personas que confiaban en reunir los organizadores.
Esta postura fue respaldada por otra joven asistente, Zoe, quien aclaró que las protestas se dirigen específicamente "contra el Gobierno israelí y no contra el pueblo judío", señalando además que un evento como Eurovisión es básicamente político y que "resulta distópico ofrecer una plataforma de celebración y unión a un Estado acusado de genocidio".
Álvaro, de 27 años, afirmó que Israel no debería participar en un certamen "en el que, además de cantar, también se emiten espacios publicitarios sobre los países participantes y se promociona en la televisión pública europea que la gente visite Israel".
Por su parte, Sandra, de 34 años, opinó que "evidentemente no se trata solo de que Israel participe en un festival de música" y recordó que Rusia fue excluida inmediatamente de competiciones deportivas y otros eventos tras su invasión de Ucrania.
Entre los asistentes a la marcha se encontraban la activista Lidón Soriano, vinculada a los movimientos de solidaridad con Palestina en el País Vasco y el resto de España, así como el embajador de Palestina en Austria, Salah Abdel-Shafi, en una convocatoria que contó además con el respaldo de miembros de Amnistía Internacional.
La ofensiva israelí ha sido calificada como genocidio por instituciones y ONG, entre ellas la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los territorios palestinos ocupados de la ONU, Amnistía Internacional y la Asociación Internacional de Estudios sobre el Genocidio.
Sin embargo, a pesar de la presión de numerosos artistas -como el cantante suizo Nemo, ganador de Eurovisión 2024, quien llegó a devolver el premio- y del rechazo de varios países, la mayoría de las televisiones públicas de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del certamen, optó por mantener a Israel en el concurso.
La marca de cosméticos israelí Moroccanoil es la principal patrocinadora del festival desde el año 2020.
La movilización de hoy tuvo lugar tras otras dos protestas previas celebradas en Viena -una a favor y otra en contra de la presencia de Israel-, a solo unas horas de la gran final en la que 25 países se disputarán el Micrófono de Cristal, en la edición más tensa y controvertida de los últimos años del festival musical más televisado del mundo.
Además, el número de países que compiten en esta 70 edición de Eurovisión es el menor desde 2004.