¿Qué se sabe del nuevo brote de ébola en el conflictivo este de la RD del Congo?

Nairobi, 18 may (EFE).- El virus del Ébola ha resurgido en la República Democrática del Congo (RDC), en el decimoséptimo brote en la historia de este país, que ha causado ya al menos 88 muertos y afecta a la provincia de Ituri en el conflictivo este congoleño, donde actúan más de un centenar de grupos armados.

Aunque el ministro de Salud congoleño, Roger Kamba, informó el domingo sobre "91 muertes probables", la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantienen los 88 fallecidos, de momento, incluido un ciudadano congoleño que murió en Uganda.

Estas son las cinco claves para comprender ese brote, que la OMS declaró este domingo como "emergencia de salud pública de importancia internacional":

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África), agencia de salud pública de la Unión Africana (UA), informaron sobre el brote el pasado viernes, cuando ya se habían registrado en Ituri 65 muertos y 246 casos sospechosos de la cepa Bundibugyo.

El brote fue confirmado tras detectar el virus del Ébola en 13 de las 20 muestras analizadas en el laboratorio del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de la RDC.

El virus comenzó a circular a finales del mes de abril y, hasta el momento, se concentra en las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara, que destacan por un intenso movimiento de población y su proximidad a Uganda y Sudán del Sur.

Fuera de la RDC, Uganda ha confirmado dos casos en Kampala -incluido un fallecido- y Sudán del Sur un caso en el estado de Equatoria Occidental, cerca de la frontera congoleña.

La enfermedad causada por el virus del Ébola es de carácter raro pero grave, afecta tanto a humanos como a otros primates y se transmite por contacto directo con la sangre y fluidos corporales de personas o animales infectados.

Es una afección endémica en la RDC, donde se descubrió en 1976 en un pueblo cercano al río Ébola (norte), del que toma su nombre el virus.

Su periodo de incubación oscila entre los dos y los 21 días, en el que pueden aparecer síntomas iniciales como fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y de garganta, que van seguidos de vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de las funciones renal y hepática.

El brote de Ituri es de la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad se sitúa entre el 25 y el 40 %, según Médicos Sin Fronteras (MSF).

Se trata del tercer brote detectado relacionado con esa cepa, tras los ocurridos en Uganda en 2007-2008 y en la RDC en 2012.

Según la OMS, el virus presenta una tasa de mortalidad media de entre el 25 % y el 90 %, siendo la variante Zaire la más mortífera y la única que cuenta con vacunas y tratamientos autorizados.

El virus ha reaparecido en una provincia sumida en un largo conflicto que golpea a la población civil.

Entre 2018 y 2020, el noreste de RDC -incluyendo las provincias de Kivu del Sur, Kivu del Norte e Ituri- vivió su peor epidemia de ébola, con al menos 2.299 muertos, según la OMS.

En Ituri operan grupos armados tan violentos como la Cooperativa para el Desarrollo del Congo (Codeco) o las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), que tienen vínculos difusos con la organización yihadista Estado Islámico.

Los enfrentamientos entre estos grupos y el Ejército congoleño han provocado más de 273.000 desplazados internos en Ituri (según la ONU), lo que limita el despliegue sanitario y hace más propensas las prácticas funerarias inseguras, impidiendo un rastreo efectivo de contactos.

Desde la declaración del brote, los países vecinos han tomado medidas como el cierre impuesto por Ruanda en la frontera con la RDC; o la intensificación en Kenia de labores de control de temperatura y vigilancia epidemiológica en aeropuertos y en la aduana terrestre de Busia, en la frontera con Uganda.

Sudán del Sur implementó protocolos de preparación y detección temprana en sus zonas fronterizas, y Uganda desplegó equipos de respuesta rápida para aislar contactos directos.

La Comunidad de África Oriental (EAC), bloque regional de ocho países, pidió a sus Estados miembros intensificar la vigilancia contra el ébola.

La UA desplegó sus equipos de respuesta, Australia confirmó que trabajará con socios internacionales en la respuesta al virus; y la OMS envió 18 toneladas de suministros médicos a la RDC.

Los recurrentes brotes de la RDC suelen traer a la memoria la mayor epidemia de ébola de la historia, que comenzó en diciembre de 2013 en Guinea-Conakri y se propagó principalmente a Liberia y Sierra Leona, aunque también alcanzó otros países de África occidental y, con casos aislados, a Estados Unidos, España y Reino Unido.

Declarada entre 2014 y 2016, esa epidemia causó al menos 11.300 muertes y 28.500 contagios, si bien la OMS reconoce que las cifras reales podrían ser más elevadas.

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