Estos países se reúnen periódicamente para reforzar sus alianzas y engrasar mecanismos de cooperación eficaces contra las nuevas amenazas.
Un encuentro que inaugurarán, entre otras autoridades, el presidente de Interpol, Lucas Philippe, y su secretario general, Valdecy Urquiza, y que clausurará el jueves el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
"Interpol es, digamos, una asociación de policías, totalmente apolítica y neutral", explica a EFE la comisaria principal Alicia Malo, jefa de la División de Cooperación Internacional de la Policía Nacional, que detalla que EE.UU., Rusia, Israel, Moldavia o Bielorrusia, así como representantes de Canadá, Australia, Brasil y Benín, estarán en Toledo.
Habrá distintos paneles, como el que se celebrará en torno al fenómeno 'crime as a service', un modelo delictivo al alza en el que organizaciones ofrecen herramientas o servicios concretos para que otros cometan delitos, especialmente en el ámbito digital.
Junto a este debate, la conferencia regional de Interpol pondrá sobre la mesa otras tipologías delictivas que inciden en el territorio europeo pero con repercusiones en otros continentes como el narcotráfico, la trata de seres humanos, los abusos sexuales infantiles en internet o las ciberestafas.
Malo recuerda que cada país miembro cuenta con una Oficina Central Nacional que sirve de enlace entre sus autoridades policiales y la Secretaría General de la organización. A estas oficinas se suman otras 'mini sedes' regionales.
La misión principal de Interpol, que no tiene competencias para investigar ni detener por sí misma, es ser un centro de intercambio de información para ayudar a las policías a combatir la delincuencia dentro y más allá de sus fronteras.
De ahí que sus principales y más exitosas herramientas sean sus 19 bases de datos compartidas como la que contiene imágenes y vídeos sobre explotación sexual de niños (ICSE) o las llamadas notificaciones.
Las rojas permiten solicitar a los países miembros la localización y detención de fugitivos; de color negro son las alertas sobre cadáveres sin identificar; la llamada de colaboración sobre desaparecidos tiene color amarillo; y las naranjas alertan de delincuentes que suponen un peligro inminente.
La Policía Nacional española, por ejemplo, arrestó en España en el último año a unos 600 fugitivos con notificación roja de Interpol, y otros cuerpos extranjeros han detenido a un centenar de reclamados por España.
Malo deja claro que aunque siempre se puede mejorar, los mecanismos actuales de Interpol funcionan "muy bien".
Por ejemplo, estos mecanismos de Interpol fueron decisivos para la detención en Serbia de un islamista vinculado a los atentados de Madrid de 11 de marzo de 2004.