Harari propone una extraña historia de intercambio de cuerpos que no convence en Cannes

Cannes (Francia), 19 may (EFE).- El francés Arthur Harari llegó este martes a la competición del Festival de Cannes con 'L'inconnue', una extraña historia de intercambio de cuerpos que no ha convencido a nadie y que ni siquiera con las explicaciones del realizador se ha conseguido entender.

"Hay que sobrepasar la narración para llegar a algo extremadamente inquietante", explicó en rueda de prensa Harari, que precisó que su filme "empieza como una comedia y termina en términos muy serios".

Protagonizada por Léa Seydoux, que hace unos días ya presentó en Cannes 'Gentle Monster', la película explora la reacción de dos personas cuando son conscientes de que están atrapadas en cuerpos que no les pertenecen.

Una relación sexual intensa parece estar detrás de ese intercambio de cuerpos o almas. David (Niels Schneider) es un fotógrafo que tiene un encuentro con Eva (Seydoux) y al día siguiente está dentro del cuerpo de la mujer, de la que no conoce el nombre ni sabe cómo encontrarla para recuperar su vida.

"Es una historia aparentemente simple que nos daba la posibilidad de hacer muchas cosas que parecían imposibles", señaló el director, que escribió junto a Justine Trier el guion de 'Anatomía de una caída' ('Anatomie d'une chute'), trabajo que mereció el Óscar al mejor guion en 2024.

Pero lejos de la precisión del filme de Trier, el de 'L'inconnue' ('La desconocida', en español) es tan enrevesado como lo fueron las explicaciones de Harari en la rueda de prensa.

Aseguró que la película le hablaba en la sala de montaje, por lo que de alguna manera se hizo autónoma -al ver la película "pasaban más cosas de las que habíamos rodado"- y se enredó al referirse a "la metafísica" de la historia.

Junto a él, Léa Seydoux, que se contagió del estilo del director. "Yo soy el otro en este filme, pero cuando interpretamos siempre somos el otro, pero la paradoja estaba no en interpretar al otro sino en conseguir traer el personaje a mí", dijo.

Un desafío "loco", de "ficción pura" que a la actriz le ha permitido "inventarlo todo".

Y recordó que cuando iba a comenzar a rodar la primera escena, no paraba de decirse a sí misma: "Soy David, David soy yo". Era, explicó, "como cuando Flaubert decía 'madame Bovary soy yo'".

Mientras que para Schneider, en realidad es un filme "sobre la angustia de ser extraño a ti mismo".

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