"Seamos claros: la trayectoria que seguimos es una Europa más fuerte y una OTAN más fuerte, asegurándonos de que, con el tiempo, paso a paso, dependamos menos de un único aliado, como hemos hecho durante tanto tiempo, que es Estados Unidos", declaró el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en una rueda de prensa tras el encuentro.
La reunión ministerial estuvo marcada por el anuncio la víspera del presidente estadounidense, Donald Trump, de que enviaría a Polonia 5.000 soldados después de haber cancelado el despliegue previsto en ese país de 4.000, y de haber ordenado la salida de otros 5.000 de Alemania.
"Sé que algunos han puesto en duda ese vínculo (transatlántico), y tal vez incluso la determinación de esta Alianza para permanecer unida frente a un adversario, así que permítanme ser muy claro: el compromiso de los aliados con el artículo 5 es inquebrantable", subrayó Rutte, quien aseguro que "si alguien tuviera la insensatez de atacarnos, la respuesta sería devastadora".
La anfitriona del encuentro, la ministra sueca de Exteriores, Maria Malmer Stenergard, expresó al término de la cita que los aliados habían coincidido en que cualquier cambio relativo al número de tropas estadounidenses en el continente europeo debe realizarse "de forma ordenada" para garantizar que los recursos militares sean reemplazados por Europa.
"Estoy convencida de que éste es el camino planeado de ahora en adelante. Espero que podamos trabajar en las reuniones informales en cómo organizar esto y no a través de las redes sociales", dijo Stenergard.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó por su parte que los movimientos de las tropas estadounidenses basadas en Europa no constituyen una medida "punitiva" sino que responden a sus "compromisos globales”.
"Simplemente es un proceso continuo que ya existía anteriormente", señaló.
Rubio no pasó por alto, en todo caso, la "decepción" de Trump con algunos miembros de la OTAN por su respuesta a las operaciones estadounidenses en Irán, y avanzó que el asunto se tratará a nivel de líderes.
Según Rutte, Estados Unidos quiere "seguir participando muy activamente en la OTAN".
"Siempre me ha parecido extraño que una parte del mundo tan rica -Europa es una parte muy rica, quizá la más rica del mundo-, necesite el apoyo de otra parte del mundo para defenderse de los rusos en la medida en que lo hace ahora, en la que dependemos en exceso de un único aliado, que es Estados Unidos", dijo Rutte.
Avanzó que en los próximos años habrá "un cambio hacia una mayor igualdad, en el que los europeos asumirán mayor responsabilidad, con Estados Unidos firmemente anclado en la relación transatlántica".
Sobre la necesidad de garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, muy afectado por el conflicto en Irán, Rutte destacó que hay aliados que ya están posicionando recursos en la región. Diferentes países se han mostrado dispuestos a ayudar cuando concluyan las hostilidades.
La reunión de Helsingborg también fue clave en la preparación de la próxima cumbre aliada en Ankara del 7 y 8 de julio.
"La tarea que tenemos por delante es clara: convertir los compromisos de los aliados en resultados concretos, en un aumento de la inversión, de la producción industrial y en un apoyo continuado a Ucrania", indicó Rutte sobre los principales asuntos que abordarán los líderes aliados.
En la anterior cumbre, el año pasado en La Haya, acordaron elevar su gasto militar al 5 % de su PIB en diez años, y en la cita en Turquía deberán hacer un balance de cómo planean alcanzar ese objetivo con una "trayectoria creíble".
"En 2025, la inversión en defensa de los aliados europeos y Canadá se incrementó en un 20 %. Esta tendencia continuará en la actualidad", apuntó Rutte, que alertó igualmente de que las industrias militares de la Alianza "no son capaces de producir todo lo que necesitamos".
En Ankara la OTAN también mostrará su voluntad de seguir apoyando a Ucrania, cuyo presidente, Volodímir Zelenski, también ha sido invitado a la cumbre aliada, confirmó hoy Rutte.