"Es un momento muy importante: los F-35, junto con el armamento comprado en los últimos meses, están cambiando la cara de las Fuerzas Armadas", declaró Kosiniak-Kamysz, quien destacó que Polonia es el primer país con estos aviones en el flanco este de la OTAN.
El caza estadounidense F-35 de quinta generación sustituirá de manera progresiva a los viejos MiG-29 y Su-22, de diseño soviético, que aún operan en la Fuerza Aérea polaca.
La entrega de los 32 aviones de ese tipo que adquirió Polonia se hará de manera escalonada, a razón de unas seis unidades por año, y ha sido precedida por un período de entrenamiento en bases estadounidenses de pilotos polacos durante más de un año.
Con estos cazas, considerados como los más avanzados del mundo por su capacidad de desplegar y contrarrestar medidas de guerra electrónica, Polonia pasa a formar parte del reducido grupo de naciones que cuentan con ese modelo, al tiempo que refuerza sus vínculos militares con Washington.
El F-35 aporta un salto cualitativo decisivo en capacidades de furtividad, sensores avanzados y guerra en red, pero, según los expertos, una de las principales ventajas que aportará será la de facilitar la interoperabilidad total con los aliados que ya lo usan, como los Países Bajos y EE.UU., cuyos cazas ya han colaborado en la protección del espacio aéreo polaco frente a incursiones de drones.
El 31 de enero de 2020, Polonia firmó un contrato por unos 4.800 millones de euros, que contemplaba la adquisición de un total de 32 cazas F-35A.
El acuerdo incluye simuladores, cursos de capacitación, certificaciones y 33 motores adicionales, que servirán para prolongar la vida activa de los aviones, con entregas programadas de forma escalonada hasta el año 2030.