En su nuevo reporte mensual sobre Petróleo y Gas, una publicación que da seguimiento a la evolución de la producción, comercio exterior del sector en América Latina y el Caribe, indicó que Brasil, México y Venezuela son los países que concentraron el 70 % de la producción total de crudo en enero.
Mientras que la producción de gas natural se elevó un 27 %, llegando a 28 mil millones de metros cúbicos. En este rubro, Argentina se posicionó como líder regional con una participación del 21 %, principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta.
Vaca Muerta, con epicentro en la provincia de Neuquén (suroeste), es la segunda mayor reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo de este tipo.
En el informe de la Olacde, a Argentina le siguen Trinidad y Tobago con el 20 %, consolidándose como uno de los principales productores y exportadores de gas natural y GNL (gas natural licuado) de la región, y Brasil con el 13 %.
Este contexto se ve caracterizado por la expansión del 'shale gas' y las operaciones offshore.
En un segundo grupo se encuentran Perú, con una participación del 11 %, Venezuela con el 10 % y Bolivia con el 9 %, países que continúan desempeñando un papel relevante en el abastecimiento regional de gas natural, indicó la Olacde.
Añadió que Colombia aportó el 5 % de la producción regional, mientras que Ecuador participó con aproximadamente el 1 % del total.
El informe también destaca una creciente interconexión energética dentro de la región. Durante enero, el 56 % de las importaciones de petróleo y el 59 % de las adquisiciones de gas natural fueron provenientes de mercados intrarregionales, lo que indica una interdependencia cada vez mayor y un fortalecimiento significativo en los flujos comerciales dentro de la región.
En este contexto, Olacde, en colaboración con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), avanza en el Proyecto Regional de Integración Gasífera Mercosur + Chile, una iniciativa orientada a acelerar la armonización regulatoria, maximizar el uso de la infraestructura existente y fortalecer la seguridad energética mediante un mercado regional integrado de gas natural.
El proyecto contempla estudios técnicos, normativos, financieros e infraestructurales destinados a ampliar la interconexión regional, facilitar nuevos corredores de suministro y reforzar la resiliencia energética de América del Sur frente a la volatilidad de los mercados internacionales.