Cientos de miles de musulmanes rezaron hoy en el monte Arafat, punto culminante de la gran peregrinación anual a La Meca, bajo un sol achicharrante en el desierto y con temperaturas de hasta 40°C.
Desde el amanecer, miles de fieles vestidos de blanco recitaban versos coránicos en esta colina rocosa de 70 m de altura cerca de La Meca, en Arabia Saudita, donde según la tradición el profeta Mahoma pronunció su último sermón.
Grupos de voluntarios repartían botellas de agua, sombrillas y comida a los peregrinos que se dirigían al monte Arafat.
“Es una sensación indescriptible”, declaró Ahmud Abu Elezz, un ingeniero egipcio de 35 años, al acercarse por primera vez al monte.
Lea más: Musulmanes inician peregrinación ancestral hacia la Meca, en medio de las tensiones de la guerra
Más de 1,5 millones de personas participan este año en el hach, la gran peregrinación musulmana a La Meca, a pesar de la incertidumbre sobre el desenlace de la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán.
“Situación de guerra”
Más de 30.000 iraníes han viajado hasta Arabia Saudita, aproximadamente un tercio de los 86.000 inicialmente previstos. La agencia estatal iraní IRNA atribuyó el descenso a la “situación de guerra”.
Todos los musulmanes que tienen medios para ello deben realizar al menos una vez en su vida esta peregrinación, uno de los cinco pilares del islam y una de las mayores concentraciones religiosas del mundo.
Lea más: Trump presenta una exigencia a Arabia Saudita, Catar y Pakistán vinculada a Israel
En los últimos días las temperaturas han alcanzado 44 °C en La Meca. Los mayoría de los rituales de la peregrinación se llevan a cabo al aire libre.
Tras el monte Arafat, los peregrinos pasarán la noche en Muzdalifah, donde recogerán piedras para el ritual simbólico de la “lapidación del demonio” en Mina, que comenzará mañana.