Los manifestantes gritaron eslóganes hostiles al supuesto proyecto de naturalización de los migrantes como ¡Libia para los libios, no a la naturalización! y enseñaron tarjetas rojas para significar su voluntad de "expulsar a los migrantes" y pedir la salida inmediata de la misión de la ONU.
Los participantes a la manifestación lograron bloquear el acceso a la instalaciones con la utilización de un "terraplén de tierra" y cerrar la oficina para significar su "total" rechazo ante cualquier "injerencia exterior" en el tema de los migrantes.
Estos sucesos coinciden con la difusión en redes sociales libias de supuestos documentos que indican que ACNUR emitió tarjetas de asilo a varios migrantes en Libia, unas acusaciones sobre las que la organización no se ha pronunciado.
El ministerio de Exteriores del Gobierno de Unidad Nacional (GUN), reconocido internacionalmente y con sede en Trípoli, subrayó en un comunicado emitido el miércoles la necesidad de respetar "la inviolabilidad de las instalaciones de las misiones diplomáticas" y de "abstenerse de cualquier acción que pueda dañar la reputación" del dividido país.
Las autoridades del este de Libia, con sede en Bengasi, habían precedido a un ola de detenciones de migrantes "en situación irregular" tras una "intensa campaña de seguridad" efectuada por el Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés), liderado por el mariscal Jalifa Haftar.
Desde el derrocamiento de Muamar Gadafi en 2011, Libia se convirtió en un territorio de tránsito masivo de migrantes hacia Europa, que provienen principalmente de los países del África subsahariana y, en los dos últimos años, fue el principal punto de partida de la ruta migratoria del Mediterráneo central hacia las costas europeas.