El ministro de Salud, Alexandre Padilha, dijo que "no hay datos" que confirmen que la vacuna del laboratorio Butantan es la causante de los síntomas graves y los fallecimientos, pero afirmó que se decidió suspender la vacunación por precaución.
"No hay datos para establecer la causalidad entre la vacuna y los casos graves, pero es una señal de alerta", dijo Padilha en una rueda de prensa en Brasilia.
No obstante, el ministro resaltó que se trata de un "número pequeño" de reacciones adversas, 42 casos entre 500.000 dosis aplicadas desde enero.
Estos pacientes experimentaron síntomas similares a los del dengue, que derivaron en otros más graves como dolores abdominales persistentes y hemorragias, según detalló el director del Departamento del Programa Nacional de Inmunizaciones, Eder Gatti Fernandes.
La suspensión de la aplicación de la vacuna es temporal, hasta que se realicen las pruebas necesarias para determinar la seguridad del fármaco.
El pasado enero, el Gobierno brasileño comenzó un plan piloto para inmunizar a la población de entre 15 y 29 años en todo el país con esta vacuna de fabricación nacional.
Los municipios escogidos para el plan piloto fueron Maranguape, en el estado de Ceará (noreste), Nova Lima, en Minas Gerais, y Botucatu, en São Paulo, ambos en el sureste del país.
Además de la vacuna del laboratorio Butantan, en Brasil también está disponible otra vacuna contra el dengue, fabricada por la firma japonesa Odenga.
En 2024, Brasil registró cifras récord de contagios y muertes por dengue, un total de 6,5 millones de casos probables y 6.321 óbitos por la enfermedad, pero el año pasado las estadísticas mejoraron, con 1,6 millones de contagios y 1.793 fallecimientos.