"Los 15,3 millones de euros de fondos europeos para ACT‑CHIK impulsarán el desarrollo clínico de MV‑CHIK, una vacuna contra el chikungunya basada en el virus del sarampión e inicialmente diseñada en el Instituto Pasteur", señaló el instituto especialista en virología y con sede en París.
Aunque ya existen vacunas contra el chikungunya desde hace poco tiempo, su uso se limita en gran medida a los viajeros. La idea de este proyecto es que sea accesible para las poblaciones de las zonas endémicas con la meta de paliar el problema de la falta de equidad en el acceso a la vacunación.
El chikungunya es una enfermedad viral transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus y causa síntomas incapacitantes, como fiebre alta, dolores articulares intensos que duran meses o incluso años, dolores de cabeza, erupciones cutáneas y fatiga.
El proyecto buscará paliar la crisis provocada por el chikungunya en África, aunque se trate también de una enfermedad que, desde hace algo más de una década, impacta severamente en América Latina, con Brasil a la cabeza, pero también en Colombia, Venezuela, Honduras, El Salvador y la República Dominicana.
De hecho, la Fiocruz de Brasil es una de las siete instituciones asociadas y la encargada de fabricar el material para los ensayos clínicos.
Según el Instituto Pasteur, el programa permitirá realizar "un ensayo clínico de fase Ib/III (última fase clínica) a gran escala en cuatro países africanos, así como la preparación de la transferencia de tecnología a un fabricante de vacunas africano".
Esta fase se realizará en Ruanda, Kenia, Nigeria y Senegal, incluirá a 940 participantes y se probará tanto en adultos como en menores de entre 5 y 11 años.
El objetivo final es respaldar la meta de la Unión Africana (UA) de producir localmente el 60 % de sus vacunas para el año 2040.