Según el medio, la red de gasolineras Tatneft limitó en Moscú la venta de gasolina a 20 litros por persona y la de diésel a 40 litros, una medida que comenzó a implementarse la víspera también en San Petersburgo.
Las gasolineras de Rosneft en Moscú impusieron un tope de 90 litros de combustible por cliente, mientras que Lukoil restringió la venta a 100 litros.
Se trata de una situación que se extiende cada vez más a nuevas regiones rusas, tras las limitaciones impuestas en la anexionada península de Crimea, las regiones fronterizas con Ucrania de Bélgorod y Kursk y hasta la región de Moscú.
El déficit de combustible se debe al incremento de los ataques ucranianos contra el sector petrolero ruso, que buscan frenar la maquinaria de guerra rusa y socavar la logística de abastecimiento de las tropas en el frente de batalla.