Más allá de la escucha: Irene de la Rosa acerca el flamenco a personas sordas en Bruselas

Bruselas, 13 jun (EFE).- La bailaora valenciana Irene de la Rosa puso el broche final a la última jornada del festival New European Bauhaus con una actuación de flamenco inclusivo con las personas sordas, mediante elementos que van más allá del sonido percibido por los oídos, como la percepción del cuerpo, la vibración, el silencio y la mirada.

"Hemos llegado al punto en el que hay muchas maneras de recibir el sonido (...). El objetivo es hacer que la danza sea más inclusiva y más accesible", explicó a EFE la artista, que mostró este sábado en Bruselas una parte de su proyecto de investigación y creación artística 'Antoñita', que se estrenará en octubre en Valencia.

Inspirado en la vida y obra de La Singla, bailaora sorda del siglo XX, este proyecto ha impulsado a Irene de la Rosa a "descubrir otras maneras de encontrar y sentir el ritmo", con elementos que se perciben mediante otros sentidos ajenos al oído como la percepción visual del cuerpo, la vibración de la música, el silencio y la mirada.

También reivindicó con el flamenco ese "punto de unión" con las personas sordas "en el que con nuestro cuerpo, con nuestro lenguaje de la danza, igual que con el lenguaje de signos, estamos expresando algo".

Con estos recursos, De la Rosa busca acercar la música y la danza en general, y el flamenco en particular, a las personas sordas, a la vista de su alejamiento del mundo de las artes escénicas.

"Lo que hemos podido estudiar, desde luego, es que las personas sordas no van, ni siquiera participan en las artes escénicas porque no se sienten incluidas. Muchas veces porque no les interesa o en ningún momento han tenido contacto con la danza, o porque se sienten perdidas", dijo.

Es una de las conclusiones extraídas en un proceso de creación e investigación en el que la bailaora flamenca se valió del apoyo y mediación del colectivo de personas sordas de la Comunidad Valenciana, FESORD CV, "haciendo talleres de cocreación para realmente incluirlas en el proceso de creación escénica".

 "Lo que hecho ha sido preguntarles qué necesitan para que puedan sentir y vivir en la experiencia artística de una manera inclusiva, cuáles son sus necesidades, qué les transmite esta luz, qué elementos podemos añadir para que les ayude a entender lo que está sucediendo de otras maneras que nos sea mediante la audición", detalló.

Para ella, este trabajo de proximidad, que ahora plasma en los escenarios, "es un trabajo muy grande que tenemos que hacer todos", tanto a nivel social como institucional.

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