Un estreno de danza pone a bailar en La Habana los conceptos de poder y responsabilidad

La Habana, 13 jun (EFE).- La nueva obra del grupo de danza moderna hispano-cubana MiCompañía, que se estrena este sábado en La Habana, pone a bailar los conceptos de poder y responsabilidad, el abuso y las respuestas que a nivel individual y colectivo se pueden dar.

El Teatro Martí acoge la puesta de largo de Servus, que sale adelante en un contexto de profunda crisis económica y social en la isla, donde su población se ve muy afectada en su día a día por las decisiones que se toman en La Habana y Washington.

"Yo empecé a cuestionarme cómo es posible que haya gente que toma decisiones siempre, y que tengan el poder de tomar estas decisiones y que tengan acceso a los puestos de poder, y cómo todo eso repercute en mi propia vida", explica a EFE la directora y coreógrafa de MiCompañía, la española Susana Pous.

Personalmente, asegura que siente "angustia" al sentirse objeto de decisiones de otros y por eso decidió centrarse en esta obra no tanto en quienes ejercen el poder como en las personas afectadas por esas decisiones, las personas que "se sienten a la deriva".

"Por eso la obra se llama Servus, no se llama The King (el rey) o El amo. Es poner el foco en el otro lado, al que le deciden la vida. Me di cuenta de que esto ha empezado a dolerme, a generarme ansiedad", apunta Pous, que lleva más de 25 años trabajando en Cuba y que en 2024 recibió la Orden de Isabel la Católica, que otorga España.

Sin embargo, la pieza también explora qué sucede cuando "alguien se pone la corona": "A veces me pregunto si las personas que están en los puestos de poder -que casualmente casi siempre son hombres-, que se sientan en una mesa a tomar decisiones que afectan a todo el mundo, y que un día se dan la mano y otro día se pelean; si ellos son conscientes de esa responsabilidad".

La corona es un símbolo del poder y a la vez un recurso material concreto con el que los nueve bailarines de este compañía de danza juegan sobre el escenario, en una apuesta plástica y visual que busca traspasar lo estético para levantar interrogantes en el patio de butacas.

"¿Transforma el poder o soy yo que tenía ese monstruo dentro y (el poder) me lo saca?", se pregunta Pous, que aboga porque cada uno se plantee "cómo controlar al monstruo", convencida de que todas las personas se pueden convertir en "ese tirano".

"Lo importante ahora es verlo, hablarlo, analizarlo, ponerlo sobre la mesa, para que si algún día nos dan la oportunidad de estar ahí y ponernos la corona, no convertirnos en ese monstruo", agrega Pous sobre su última pieza, que cuenta con el apoyo de las embajadas de España y Noruega.

Sus reflexiones, comenta la coreógrafa, surgen del actual contexto, "no solamente en Cuba, sino a nivel mundial".

En la isla, la situación se ha deteriorado notablemente en los últimos meses, cuando a la profunda crisis estructural que ya azotaba el país se han sumado las medidas de presión de EE.UU., que la han agravado hasta situaciones límite.

"Lo que más daño hace y más preocupa ante el desastre en el que se vive (en Cuba) es el no saber y no poder hacer nada. No hay nada que uno se levante por la mañana y pueda hacer para transformar el país, muy poquitas cosas", lamenta Pous. "A veces me cuestiono hasta dónde vamos a poder resistir", agrega.

Defiende, sin embargo, que los artistas tienen "una cierta responsabilidad" y que su papel es "poner sobre la mesa cómo se siente la gente", algo que "ya es político".

"Tengo la esperanza de que algún día todos los cubanos que quieran estar aquí, y que quieran reconstruir su país, puedan. Y que volvamos a sentir que todo empieza de nuevo", afirma la coreógrafa española.

Lo
más leído
del día