La fiesta del retorno del sol, 'Willka Kuti', en aimara, o 'Inti Raymi', en quechua, se celebró en lugares como el Mirador de Killi Killi, un cerro que ofrece una vista completa de la ciudad de La Paz hasta donde llegaron de madrugada decenas de personas para aguardar la salida del sol.
Ese mirador fue el lugar elegido por el alcalde de La Paz, César Dockweiler, para la celebración con rituales ancestrales, rezos en aimara y una ofrenda para la Pachamama o Madre Tierra, mientras que en otra parte del cerro hubo un grupo que interpretó y bailó música autóctona.
Los asistentes recibieron la salida del sol con las manos en alto y exclamaron 'jallalla', el equivalente a un ¡viva! en el mundo andino, para expresar buenos deseos.
También estuvo en Killi Killi la 'amauta' o sabia indígena Elena Martínez Quispe, quien dijo a EFE que esta festividad no es solamente para Bolivia, sino "para el mundo entero, porque el sol sale para todos".
"Estamos celebrando el Año Nuevo Andino, la renovación de cada sol, de nosotros que somos también parte del Tata Inti (sol), de la Madre Tierra, de un nuevo Inicio, un nuevo ciclo para la producción, para caminar bien, poder estar bien con todo, energizados" sostuvo Martínez.
Además, explicó que el propósito de celebrar esta festividad es que no se pierda la "ancestralidad" de los pueblos indígenas del Abya Yala, como llaman esas poblaciones al continente americano.
Según Martínez, los 'amautas' y los yatiris o líderes espirituales acuden a distintos sitios considerados sagrados para recibir el Año Nuevo Andino donde están los 'apus', las deidades guardianas de esas montañas.
Killi Killi es, precisamente, uno de esos sitios y por eso Martínez celebra el 'Willka Kuti' en ese mirador desde hace unos 16 años.
La mujer explicó que el recibir los primeros rayos del sol en esta fecha supone también abrir "un nuevo ciclo" para el "territorio, el cuerpo" y el "ajayu" o alma, "para que esa sabiduría y fortaleza del Padre Sol esté en nosotros caminando con ese brillo que tiene".
Según información del Viceministerio de Culturas y Folclore, también hubo ceremonias para recibir el Año Nuevo Andino en 68 sitios sagrados en siete de las nueve regiones del país.
Tradicionalmente, el centro de los festejos es Tiahuanaco, una ciudadela prehispánica situada a unos 76 kilómetros de La Paz, declarada Patrimonio de la Humanidad desde 2000 y que suele recibir a centenares de personas, sobre todo indígenas y turistas, para la celebración.
Pero en esta ocasión, el festejo en Tiahuanaco se redujo a las autoridades indígenas y pobladores del lugar por los bloqueos de carreteras contra el Gobierno de Rodrigo Paz iniciados a principios de mayo.
Aunque los puntos de bloqueo disminuyeron respecto a las semanas anteriores, persisten sobre todo en la zona andina de La Paz, pese a que desde el sábado rige en el país un estado de excepción que prohíbe los cortes de ruta.
La celebración del 'Willkakuti', que también supone el cambio del ciclo agrícola para la siembra en el campo, coincide con el solsticio de invierno austral, cuando en el hemisferio sur tienen lugar el día más corto y la noche más larga.
El nombre de la fiesta ha evolucionado con criterios de inclusión, y en 2009, el entonces Gobierno de Evo Morales (2006-2019) la bautizó como Año Nuevo Andino Amazónico y decretó que cada 21 de junio sea festivo nacional. En 2017 el nombre incluyó a la zona del Chaco.
Este año, el festivo se recorrió al lunes.