En un comunicado divulgado por el Elíseo, los dos países subrayan que con esta configuración de KNDS, que está condicionada al visto bueno del Parlamento alemán sobre los aspectos financieros de la operación, supone franquear "una etapa decisiva para reforzar su soberanía compartida en la defensa terrestre".
El acuerdo asienta los derechos de ambos Estados, que se comprometen a mantenerse en el capital a largo plazo, y que tendrán derechos paritarios para la gobernanza y para ejercer "una supervisión apropiada sobre las cuestiones de seguridad".
Además, las dos partes han convenido que harán una revisión regular de sus respectivas participaciones y abren las puertas a una posible salida a bolsa de la empresa "en un futuro próximo".
El objetivo declarado es "hacer de KNDS una empresa de defensa de primera línea en Europa y en el mundo, al servicio de los ejércitos francés y alemán, y reforzar su competitividad en la industria europea de los sistemas terrestres" con una ampliación de sus capacidades y de su oferta con sinergias "desde que sea posible" y con "una innovación continua".
En concreto, se trata de responder al esperado incremento de la demanda de ese tipo de equipamientos en Europa, en particular de Francia y de Alemania, reforzar la cooperación entre los dos países, desarrollar sinergias técnicas y comerciales en productos actuales y futuros.
También trabajar en la innovación para proponer sistemas adaptados a las evoluciones del sector, garantizar las cadenas de aprovisionamiento en Europa y convertir la empresa en "un actor competitivo y afirmado" en el mercado europeo de la defensa.
En una dimensión más política, las dos partes hicieron hincapié en que el acuerdo refleja "la determinación compartida" para "reforzar de forma duradera la soberanía europea".
La fusión de Nexter, propiedad del Estado francés y fabricante de los tanques Leclerc, y KMW, controlado por una familia y fabricante de los carros de combate Leopard, se firmó en julio pasado y se finalizó en diciembre, con la constitución de una sociedad común con sede en Países Bajos.
La nueva empresa presentó en el salón de defensa Eurosatory que se celebró la semana pasada a las afueras de París una evolución intermedia de tanque, bautizado Capint (Capacidad Intermedia) en espera de que se concrete el proyecto francoalemán de carro de combate del futuro para el horizonte de 2050 (MGCS) en el que España ha manifestado su intención de implicarse.
El acuerdo llega dos semanas después de que el 8 de junio el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, oficializaron el fin de otro proyecto europeo de primer orden en el terreno de la defensa, el caza común dentro del sistema FCAS que debían construir conjuntamente Dassault Systèmes y Airbus.
Las divergencias entre esas compañías por el control y la dirección del caza en el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) echaron al traste una iniciativa en la que Francia, Alemania, pero también España, tenían una participación de un tercio cada país.