Según el último boletín difundido la pasada noche por el Ministerio congoleño de la Comunicación, que cubre los datos recogidos hasta el día 21, la tasa de letalidad se sitúa en un 25,5 % y se han detectado contagios en 34 del total de 104 zonas de salud que componen las tres provincias congoleñas afectadas.
Al menos 371 personas se encuentran “hospitalizadas o en aislamiento” y la tasa de rastreo de contactos alcanza el 70,8 %.
Asimismo, un total de 112 personas se han recuperado hasta ahora de la enfermedad, mientras “los esfuerzos de vigilancia se están reforzando”.
“Observamos un número creciente de casos confirmados de una semana a otra, lo que se traduce en una transmisión continua de la enfermedad en la comunidad. Sigue siendo posible una rápida expansión geográfica de la epidemia si no se ponen en marcha rápidamente las medidas de salud pública”, reiteró en su propio informe el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC.
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El brote se declaró oficialmente el 15 de mayo en Ituri, provincia fronteriza con Uganda y Sudán del Sur y epicentro de la epidemia (con un 91 % de los casos y un 80,9 % de las muertes), pero se expandió a las también provincias orientales congoleñas de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
La epidemia se propagó a Uganda, donde se han detectado 19 contagios confirmados, incluidos 14 casos que se consideran importados de la RDC y entre los que hay dos fallecimientos.
El brote se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera “alto” el riesgo de expansión del brote en África subsahariana y “bajo” a escala global.
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La OMS estima que el virus comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes de declararse el brote y calificó la epidemia el 17 de mayo pasado como “emergencia de salud pública de importancia internacional”.
Se trata de la tercera peor epidemia de ébola de la historia registrada hasta la fecha.
El actual brote tan solo está por detrás del que golpeó a África Occidental entre 2014 y 2016, que dejó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios; y otro que afectó al este congoleño entre 2018 y 2020 y que causó 2.299 muertes y 3.481 casos.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.