Según el boletín difundido a última hora del miércoles por el Ministerio de Comunicación y Medios con datos recopilados hasta el 23 de junio, la tasa de letalidad se sitúa actualmente en el 26 %.
Un total de 408 pacientes están "en aislamiento/hospitalizados" y la tasa de rastreo de contactos alcanza el 77,1 %, mientras 122 personas han logrado recuperarse de la enfermedad.
"Los esfuerzos de vigilancia, atención y seguimiento de contactos continúan en las zonas afectadas", subrayaron la autoridades.
El brote se declaró oficialmente el 15 de mayo en Ituri, provincia fronteriza con Uganda y Sudán del Sur y epicentro de la epidemia, pero se expandió a las también provincias orientales congoleñas de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
La epidemia se propagó igualmente a Uganda, donde se han detectado 20 contagios confirmados, incluidos 15 casos que se consideran importados de la RDC y entre los que hay dos fallecimientos.
El brote se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera "alto" el riesgo de expansión del brote en África subsahariana y "bajo" a escala global.
La OMS estima que el virus comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes de declararse el brote y calificó la epidemia el 17 de mayo pasado como "emergencia de salud pública de importancia internacional".
Se trata ya de la tercera peor epidemia de ébola de la historia registrada hasta la fecha.
El actual brote tan solo está por detrás del que golpeó a África Occidental entre 2014 y 2016, que dejó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios; y otro que afectó al este congoleño entre 2018 y 2020 y que causó 2.299 muertes y 3.481 casos.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.