"Al final no es solo cocinar, es tener el sistema de infraestructura para que cada día la gente reciba la comida que necesita y seguiremos incrementando cada día el número de restaurantes", dijo el chef a EFE tras bajar del avión en el aeropuerto de la ciudad de Valencia (Venezuela).
El cocinero hispano-estadounidense cree que la experiencia lograda con la ONG en contextos como Gaza o Ucrania, donde han llegado a servir millón y medio de comidas al día, puede ser útil en Venezuela donde hay miles de personas que se han quedado sin casa y el doble terremoto deja por el momento 2.295 fallecidos y 11.267 heridos.
"Estamos aquí desde el primer día, estamos ya en bastantes localidades. Tenemos una respuesta de alimentos y de agua que día a día va cambiando y va incrementando cubriendo las necesidades de la población, puede ser en hospitales, puede ser en campamentos que se están montando de gente que ha perdido sus casas o gente que simplemente tiene miedo de estar viviendo bajo techo hasta que no paren ya esos terremotos que siguen sucediendo días e inclso semanas después", detalló José Andrés.
También compara la situación con la vivida tras el terremoto de Turquía y el norte de Siria en 2023, donde hubo más de 50.000 muertos, pero llama a no perder la esperanza, pues allí se rescató a gente con vida incluso dos semanas después de los sismos.
A Venezuela van a llevar una panadería desde Medio Oriente, quieren capacitar gente para responder a próximas emergencias "en caso de que pase algo mayor" y ya están repartiendo arepas, pues es "lo más lógico" hacer comida local.
Además, se comprometió a dar apoyo incluso cuando las labores de rescate se den por concluidas: "los primeros días son vitales, pero nosotros siempre somos muy rápidos en llegar y muy lentos en irnos", zanjó el chef.