Los rescatistas amanecieron tratando de desenterrar vivo a un venezolano atrapado desde hace una semana bajo las ruinas de un edificio en la zona más devastada -La Guaira- por los terremotos, en un dramático operativo cuando se agota la esperanza de hallar sobrevivientes.
Hernán Gil, un vigilante de 43 años, quedó sepultado en la garita de seguridad del edificio donde trabajaba en Catia La Mar, ciudad ubicada en el estado La Guaira y arrasada el 24 de junio por un doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 que causó unos 2.300 muertos y miles de desaparecidos.
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Cuando empezaba a salir el sol en Catia la Mar, el rescate de Gil parecía inminente. Pero se retrasó debido a la necesidad de crear más espacio, dijo un rescatista.
La misma fuente, que prefirió no ser identificada, precisó que una vez que lo saquen de la garita en la que estaba atrapado, debería salir por un túnel de unos 3 metros de largo.