Tras 15 años de ausencia, las antigüedades llegaron al Museo Nacional de Damasco custodiadas por una delegación oficial francesa encabezada por la presidenta del Instituto, Anne-Claire Legendre, y fueron recibidas por el director general de Antigüedades y Museos, Masoud Badawim, y el director de Asuntos de Museos, Ammar Kannawi.
La colección recuperada abarca periodos desde la prehistoria hasta la era islámica e incluye una estatua del rey "Magi Mari" de Tell Hariri, una piedra con inscripciones safaíticas, un fragmento de friso que representa una escena de caza y una placa con inscripciones en alto relieve de Palmira, varios fragmentos de frescos coloreados de Qasr al Hayr al Gharbi y un panel de madera tallada perteneciente a una puerta de Qalaat Jaabar en Raqqa.
El retorno de este conjunto de piezas en préstamo estaba programado originalmente para 2014, pero la guerra de Siria lo impidió.
En este contexto, las autoridades francesas se habían negado hasta ahora a devolver el lote alegando la falta de condiciones de seguridad y preservación en el país árabe debido al conflicto.
La entrega de las piezas y la presencia de Macron en Damasco marcan un giro radical en las relaciones bilaterales de ambos países, congeladas desde el comienzo de la guerra civil siria, y simbolizan el inicio de una normalización diplomática y cultural entre París y Damasco tras años de aislamiento internacional de esta última.