La misión diplomática señaló en un mensaje publicado en la red social X que la llegada la pasada noche de 221 nacionales al Aeropuerto Internacional de Entebe, a unos 40 kilómetros de Kampala, marcó el final de la primera fase del operativo.
"La llegada marcó la finalización de una operación humanitaria coordinada que permitió evacuar voluntariamente a 1.102 nacionales ugandeses desde Johannesburgo, Durban y Ciudad del Cabo tras los recientes disturbios en Sudáfrica", indicó la embajada.
Según la misma fuente, se trata de la mayor operación de evacuación en el extranjero dirigida por el Gobierno de Uganda, ejecutada mediante seis vuelos coordinados.
El operativo implicó a varias instituciones estatales, entre ellas el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Embajada de Uganda en Sudáfrica, las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda (UPDF), Uganda Airlines y otros socios.
El embajador ugandés en Sudáfrica, Paul Amoru, visitó este viernes el Instituto Nacional de Liderazgo (NALI), en Kyankwanzi (centro de Uganda), donde se reunió con nacionales repatriados desde Sudáfrica.
La embajada explicó que ese encuentro forma parte del programa gubernamental de rehabilitación y reintegración, destinado a apoyar a los retornados en su regreso a sus comunidades.
El ministro ugandés de Asuntos Exteriores en funciones, Haruna Kyeyune Kasolo, también visitó a los repatriados en Kyankwanzi y les animó a acogerse a programas gubernamentales de formación, creación de riqueza y acceso a financiación asequible para reconstruir sus vidas.
Kasolo afirmó que el Gobierno mantiene su compromiso de proteger a sus ciudadanos y garantizar que reciban apoyo para rehacer sus vidas "con dignidad y esperanza".
Uganda denunció esta semana la muerte de tres nacionales en Sudáfrica por la violencia xenófoba y concedió a las familias de cada uno de ellos una compensación de 10 millones de chelines ugandeses, unos 2.400 euros.
La tensión en Sudáfrica ha aumentado durante los últimos meses por una ola de ataques xenófobos y protestas antiinmigración, que culminó el pasado 30 de junio, cuando miles de personas salieron a las calles en una fecha que los convocantes habían dado como límite para que los indocumentados abandonasen el país.
Los grupos antiinmigración culpan a los migrantes africanos de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos y las altas tasas de delincuencia, y han llegado a impedir que accedan a atención médica y educación en instalaciones públicas.
Además de Uganda, países como Kenia, Nigeria, Zimbabue, Malaui, Ghana o Mozambique han repatriado en las últimas semanas a miles de ciudadanos que solicitaron regresar a sus países de origen por miedo a los ataques xenófobos.