En un comunicado, el Legislativo criticó la condena de la organización panárabe y censuró "su silencio" sobre lo que calificó de "repetidas violaciones" de la soberanía yemení por parte de Estados Unidos, Israel o Arabia Saudí.
Los insurgentes insistieron que el vuelo procedente de Teherán se trataba de una misión civil humanitaria destinada a transportar pasajeros y aliviar el sufrimiento causado por el "bloqueo sobre el Yemen".
Asimismo, rechazaron la consideración de la Liga Árabe de que el trayecto constituía una violación de la soberanía e incidieron en que la autoridad sobre el espacio aéreo del país recae en el "liderazgo nacional de Saná", capital en manos de los rebeldes.
El comunicado de los hutíes se produjo días después de que la Liga Árabe respaldara al Gobierno del Yemen reconocido en su rechazo a una solicitud iraní para operar un vuelo directo desde Teherán a Saná.
El trayecto buscaba trasladar a una delegación insurgente que asistió en Irán al funeral del líder supremo Alí Jameneí, pero la organización panárabe recordó que cualquier enlace internacional debe coordinarse con el Ejecutivo oficial.
Por su parte, los líderes hutíes defendieron los vínculos aéreos con Irán como un derecho soberano, acusaron a Arabia Saudí de obstaculizar la aviación civil y advirtieron de que tomarán medidas si se mantienen los bloqueos a sus vuelos.
El aeropuerto de Saná, situado en territorio controlado por los rebeldes, reanudó sus operaciones comerciales de forma limitada en los últimos años tras las restricciones impuestas durante la guerra civil, pero los enlaces internacionales siguen sujetos a disputas políticas y de seguridad entre las partes rivales.