Voluntarios internacionales cocinan comidas vitales en Leópolis para soldados ucranianos

Leópolis (Ucrania), 12 jul (EFE).- Voluntarios de España y otros países están uniendo fuerzas con la población local en la ciudad occidental de Leópolis para preparar comidas deshidratadas destinadas a miles de soldados ucranianos en el frente, donde estas raciones listas para cocinar pueden ser preparadas rápidamente en medio del combate y las dificultades logísticas.

A pesar de las barreras lingüísticas -Alejandro, un profesor español de 61 años, habla principalmente español, mientras que muchos voluntarios ucranianos solo utilizan su lengua materna-, el trabajo en la Cocina de Voluntarios de Leópolis (Lviv Volunteer Kitchen) fluye sin problemas.

Las cajas con ingredientes llegan y salen de las modestas instalaciones mientras más de una docena de voluntarios pelan y cortan patatas, verduras, fruta y tiras de carne que serán deshidratados y se envasarán en sopas, gachas y postres que los soldados, a mil kilómetros de distancia, podrán preparar en cuestión de minutos con un mínimo de agua.

"Estoy contento de estar aquí y de ayudar a la defensa de Ucrania de esta manera", dice Alejandro a EFE tras compartir las tortillas que acaba de cocinar con sus compañeros voluntarios -ninguno revela su apellido por razones de seguridad- durante un breve descanso.

Voluntario habitual tanto en España como en el extranjero, se sintió impulsado a ayudar tras el inicio de la invasión a gran escala por parte de Rusia en 2022 y regresa cada año durante varios meses. "Nunca me han gustado los dictadores y siempre he simpatizado con los David de este mundo en su lucha contra los Goliat", afirma.

El pasillo, repleto de ingredientes donados, está decorado con banderas de Canadá, Uruguay, Suiza, Eslovaquia y otros países, traídas por voluntarios internacionales que se han sumado a la iniciativa.

Barbara, de 72 años y de Estados Unidos, se sintió conmovida por el "enorme coraje" de los ucranianos y "avergonzada" por lo que consideraba un apoyo insuficiente por parte de su país.

"Al principio pensé que solo podría ayudar si fuera soldado o médico, pero cuando escribí: 'Tengo 70 años y no hablo ucraniano. ¿Hay alguna posibilidad?', me respondieron: 'Sí, al 100 %'", explicó a EFE.

Durante los últimos tres años, ha pasado varios meses al año -cuando no está ocupada cuidando de sus dos nietos en California- ayudando en la Cocina de Voluntarios y tejiendo redes de camuflaje para los soldados con otra iniciativa local.

Aunque el trabajo parece sencillo, su impacto es profundo, afirma la voluntaria local Mariana, que tiene tres familiares en el ejército.

Los suministros proporcionados por el Estado suelen quedar destruidos en combate, mientras que los paquetes compactos y ligeros preparados en la Cocina de Voluntarios de Leópolis son ideales para su entrega -a menudo solo posible mediante drones- a las trincheras donde los soldados a veces permanecen durante meses.

"Los lugares donde lucha nuestra gente son tan peligrosos que no es fácil llevarles comida. A veces, solo estas pequeñas raciones de sopa o fruta deshidratada mantienen a la gente con vida", explica Mariana a EFE.

Aunque ahora llegan menos voluntarios extranjeros que en los primeros años de la guerra, su presencia es una muestra de la continuada solidaridad internacional en la "lucha de Ucrania contra el mal en estado puro". "Supongo que perciben nuestro espíritu y que tenemos razón", añade Mariana en un inglés fluido.

"Algunas personas en mi país piensan que estoy loco. Pero aquí conozco a gente que comparte mis valores", dice Julien, de Francia, un habitual desde el primer año de la invasión, quien también señala que Leópolis sigue siendo relativamente más segura en comparación con Kiev y las regiones del este y del sur.

"Hay muchas formas de ayudar", añade Bjorn, que conduce vehículos donados desde el Reino Unido. "Sea cual sea tu habilidad, siempre habrá algo para todos".

Alejandro observa el cansancio de la guerra en Leópolis tras más de cuatro años, con cada vez más personas en las calles a las que les faltan extremidades. Está orgulloso del apoyo de España, pero pide una implicación europea más decidida, al tiempo que elogia la resiliencia ucraniana ante la insistencia de Rusia en continuar la guerra.

"Esta lucha es muy personal, ya que mucha gente aquí tiene familiares y amigos que son soldados. Y la gente no va a rendirse", subraya también Barbara.

"Ucrania necesita ayuda. Yo puedo ayudar. Así que seguiré volviendo", reitera Bjorn.

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