Han llegado ya a la capital catarí los primeros ministros del Líbano, Nawaf Salam, y Pakistán, Shehbaz Sharif, quien viajó a Catar acompañado del ex primer ministro de su país Nawaz Sharif; el vice primer ministro y titular de Exteriores, Ishaq Dar, y el ministro de Información, Attaullah Tarar.
Sharif, cuyo país mantiene "relaciones fraternales históricas" con Doha, tal como destacó su oficina, además de mediar junto con Catar en el conflicto entre Irán y Estados Unidos, así como Salam, fueron recibidos por separado en el Palacio de Lusail por el actual emir, acompañado de numerosos responsables y miembros de la familia real catarí.
Además de Salam y Sharif también ya están en Catar el príncipe heredero de Kuwait, Sabah Khaled Al Hamad Al Sabah, y el príncipe heredero y primer ministro de Baréin, Salman bin Hamad Al Jalifa, además del presidente de Ruanda, Paul Kagame.
Se espera la llegada a Doha de altos responsables de numerosos países del mundo para dar el pésame por el fallecimiento del exemir quien gobernó el país del Golfo desde 1995, cuando derrocó a su padre en un golpe de Estado blando, hasta que abdicó voluntariamente en 2013 a su hijo, el actual jefe de Estado.
Las autoridades cataríes anunciaron el domingo, tras enterrar al exemir, un luto general de cuatro días en todo el país "por la gran pérdida nacional", una medida que también anunciaron otros países de la zona como Jordania y Sudán.
El exemir es considerado el "padre" de la modernización de Catar, uno de los principales exportadores mundiales de gas, además de arquitecto de la diplomacia catarí que ha convertido al pequeño país del Golfo en mediador clave en varios conflictos de Oriente Medio y de países africanos.