Ucrania lleva semanas atacando a diario numerosos petroleros y cargueros que Rusia utiliza para exportar recursos energéticos, grano y otros productos.
El objetivo de estos ataques es socavar el potencial económico ruso y aislar a la península ocupada de Crimea.
Esta táctica ucraniana ha paralizado el tráfico de barcos en el mar de Azov y ha afectado a las exportaciones de grano rusas.
Rusia ha respondido con una campaña de ataques a puertos ucranianos y a barcos que cargan y descargan en estas infraestructuras, que han visto desplomarse su actividad.