Zhao, presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional (APN, Legislativo), aprovechó el encuentro para recalcar que Pekín está dispuesta a trabajar con Praga para "dar continuidad a la amistad tradicional, aumentar el entendimiento y la confianza mutuos, reforzar los intercambios y la cooperación", según la agencia Xinhua.
Por su parte, Wang Huning, presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, expresó el deseo del gigante asiático por "devolver vitalidad a la amistad tradicional" entre ambos países, "respetando al mismo tiempo los intereses fundamentales y las principales preocupaciones de cada parte".
Durante su reunión con Okamura, Wang, considerado el principal ideólogo del presidente chino, Xi Jinping, expuso asimismo las posiciones de Pekín respecto a Taiwán y Xizang (nombre chino del Tíbet), de acuerdo con Xinhua.
Okamura, por su parte, afirmó ante ambos funcionarios que la República Checa "se adhiere a la política de 'una sola China'", y le expresó a Wang que Praga quiere aprovechar el décimo aniversario del establecimiento de la asociación estratégica entre ambos países para "reforzar el diálogo y la cooperación".
Estas dos reuniones supusieron el punto álgido de la visita oficial de Okamura a China, adonde viajó al frente de una delegación parlamentaria después de que Pekín protestó en reiteradas ocasiones por los lazos extraoficiales entre la República Checa y Taiwán.
De hecho, el presidente del Senado checo, Miloš Vystrčil, viajó a principios de junio a Taiwán junto a una comitiva conformada por unas cuarenta personas para mantener encuentros con altos funcionarios taiwaneses, entre ellos el presidente isleño, Lai Ching-te, señalado de "independentista" y "alborotador" por las autoridades chinas.
El único Estado europeo que mantiene relaciones diplomáticas oficiales con Taipéi es la Santa Sede, pero muchos países de Europa Central y del Este han estrechado sus vínculos con la isla en los últimos años, especialmente a raíz de la invasión rusa de Ucrania.
China, que considera a Taiwán una "parte inalienable" de su territorio y no ha descartado el uso de la fuerza para hacerse con su control, ya expresó en su momento su "firme oposición" a la visita de Vystrčil, al denunciar que esta vulneraba "gravemente" la soberanía nacional y la integridad territorial del gigante asiático.