Este reciente episodio de calor iguala, en número de días, a las olas de 2003, 2018 y 2025. Las dos más extensas son todavía la de julio de 1983, con 23 días, y julio de 2006, con 21.
Según los criterios de Météo-France, las olas de calor se definen como un episodio de temperaturas por encima de las normales durante varios días. En concreto, el indicador térmico nacional debe ser superior o igual a 25,3 °C durante un día; también debe ser superior o igual a 23,4 °C durante al menos 3 días.
Francia vivió su primera ola de calor del año a finales de mayo -la más precoz desde que hay registros- y la segunda, a finales de junio, considerada la más agresiva -por delante de la de 2003- ya que se batieron máximos de temperaturas diurnas y nocturnas.
Durante ese periodo, entre el 17 de junio y el 2 de julio, el país registró 5.764 muertes más de lo habitual en esas fechas, aún por debajo de las más de 13.000 de agosto de 2003.
Como consecuencia del clima tórrido, Francia ha registrado hasta el momento más de 44.000 hectáreas quemadas por fuegos forestales, una cifra muy superior a la del mismo periodo de 2025, que ya fue un año excepcional, lo que hace temer una temporada récord de incendios.
Según informó a inicios de julio la Oficina de Investigaciones Geológicas y Mineras (BRGM, en sus siglas en francés), el 54 % de los acuíferos y reservas de agua de Francia estaba, el 1 de julio, por debajo de los registros normales mensuales.