Según el diario hongkonés South China Morning Post, que cita datos del Ministerio chino de Hacienda y estimaciones de consultoras locales, la recaudación por esa vía se disparó un 17 % únicamente en junio, lo que representa un ritmo 4,7 puntos por encima del registrado el mes anterior.
Ge Yuyu, profesor del Instituto Nacional de Contabilidad de Shanghái, aseguró que este repunte "viene impulsado principalmente por personas con grandes patrimonios", una definición que en China cubre generalmente a aquellos que cuentan con al menos 10 millones de yuanes (1,5 millones de dólares, 1,3 millones de euros) en activos líquidos.
"El crecimiento de la renta entre los asalariados medios apenas contribuyó a ese incremento", agregó.
Y es que, según analistas del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, algunos gobiernos locales y regionales parecen haber comenzado a recaudar estos impuestos de forma "más agresiva" ante sus problemas financieros, derivados en muchos casos de altas cantidades de 'deuda oculta' y de la prolongada crisis inmobiliaria, que se tradujo en un desplome de las subastas de terrenos, una fuente clave de ingresos para esas administraciones.
Según un funcionario local de Hacienda en Shanghái, ese planteamiento es cierto: las autoridades locales tienen cada vez más incentivos para apretar las tuercas en términos de recaudación fiscal, explicó al rotativo hongkonés bajo condición de anonimato.
En opinión de Ge, la mencionada coyuntura fiscal hacía "predecible" este giro, especialmente dado que en el plan quinquenal 2026-2030 se fija la necesidad de mantener una carga fiscal "razonable" a nivel macro: "Eso significa que las autoridades tienen que reforzar la aplicación de las leyes impositivas y cerrar los vacíos legales".
Al mismo tiempo, el Gobierno central también ha estrechado su cerco sobre los activos extraterritoriales ('offshore') de los ciudadanos chinos a lo largo del último año, con especial énfasis en el patrimonio no declarado en el extranjero y en los beneficios obtenidos en mercados de valores.
El Ejecutivo se queda con el 60 % de lo recaudado, y el 40 % restante va a parar a manos de las autoridades locales, lo cual supone un importante espaldarazo en regiones donde el crecimiento económico "ha perdido fuelle", según el funcionario.
Pese a la campaña sobre las rentas, el impuesto al valor añadido (IVA) sigue representando la principal fuente de recaudación fiscal para China, con casi un 40 % del total. En el primer semestre, pese a frenar ante una coyuntura de ralentización económica, esos ingresos crecieron un 6 % en comparación con el mismo período de 2025.
Entre enero y junio, el total de los ingresos fiscales reflejados en los presupuestos de China aumentó un 4,7 % interanual, superando así el objetivo del 2,2 % que se había impuesto Hacienda para el global del ejercicio, algo que Goldman Sachs califica como una "notable mejora".