"¿Cómo puede conciliarse tan fácilmente un supuesto compromiso con los derechos humanos con el hecho de proporcionar apoyo logístico y técnico a agresiones letales contra el pueblo iraní, agresiones que deliberadamente tienen como objetivo a civiles y a infraestructuras nacionales críticas?", denunció el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Iosmail Bagaei, en la red social X.
Bagaei cuestionó así la legitimidad del discurso europeo sobre los derechos humanos en un mensaje dirigido a la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, y criticó que Bruselas, a su juicio, se haya negado a condenar "los crímenes de guerra más flagrantes" y no haya expresado solidaridad con los niños iraníes muertos por "bombas y misiles estadounidenses e israelíes".
"Esto no es simplemente una pérdida de credibilidad. Es la banalidad del mal y la forma más pura de la hipocresía", concluyó Bagaei.
Las declaraciones se producen después de que la Unión Europea anunciara este viernes un nuevo paquete de sanciones contra seis ciudadanos iraníes, entre ellos cinco jueces, acusados de perseguir a minorías religiosas y disidentes políticos, además de un supuesto pirata informático relacionado con varios ciberataques.
Al presentar las medidas, Kallas afirmó que, "mientras la atención del mundo está centrada en la guerra en Oriente Medio, no podemos perder de vista la represión que Irán ejerce contra su propio pueblo".
Según la jefa de la diplomacia europea, las sanciones buscan responsabilizar a jueces iraníes por graves violaciones de los derechos humanos, incluida la persecución de disidentes políticos y minorías religiosas.
Por su parte, el Consejo de la UE sostuvo que los magistrados sancionados dictaron condenas basadas en cargos de seguridad nacional y religiosos formulados de manera imprecisa, e impusieron, en distintos casos, penas de muerte, largas condenas de prisión, azotes, multas y otras penas contra activistas y defensores de los derechos humanos.
Irán ha ejecutado hasta ahora a 24 personas por su participación en las protestas antigubernamentales de enero pasado, que exigían el fin de la República Islámica y fueron sofocadas tras una dura represión en la que murieron 3.117 personas, según las autoridades iraníes.
No obstante, organizaciones de derechos humanos como la opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, elevan la cifra de muertos a más de 7.000.
Irán es uno de los países con mayor número de ejecuciones del mundo. En 2025 ahorcó a 2.159 personas, más del doble que en 2024 y la cifra más alta registrada en décadas, según Amnistía Internacional.