La apertura de las oficinas europeas de la organización supone "un gigantesco paso" para la organización, afirmó López en la presentación de la sede.
A su entender, las nuevas instalaciones, situadas en el centro de la capital alemana, aparte de darle la oportunidad demostrar una presencia más allá de su sede en Washington, le ayuda a recibir la solidaridad de sus aliados y a cooperar con ellos.
El opositor venezolano manifestó la esperanza de que se convierta en un "símbolo para la gente que lucha en cada uno de nuestros países de que se puede lograr la libertad, se pueden derribar los muros, la gente puede prevalecer en su esperanza de libertad".
En el acto de inauguración, en el que estuvieron presentes también Alinejad y el alcalde de Berlín, el conservador Kai Wegner, López recordó que en los últimos años la democracia y la libertad "están perdiendo terreno" en el mundo y que en la actualidad el 75 % de la población mundial vive bajo algún tipo de régimen autocrático.
En este contexto, la idea de la organización, que surgió hace cuatro años, según el opositor venezolano -que ejerce de secretario general- es que, igual que los autócratas cooperan para preservar su poder, deben cooperar quienes creen "en la libertad".
"La caída del muro (de Berlín) no es algo del pasado, no es una lección de historia que tengamos que aprender, es el presente para nosotros: en Venezuela, en Irán, en Rusia, en Zimbabue, en Uganda, en Cuba, en Nicaragua", afirmó con respecto a la elección de la capital alemana, que ya acogió en 2025 la primera 'Semana de la Libertad' organizada por el WLC.
"Es la imagen más importante, más simbólica que tienen hoy los que luchan por la libertad", enfatizó y agregó que "la gente de Venezuela quiere derribar el muro de la dictadura".
La activista iraní Alinejad, por su parte, condenó duramente el atropello múltiple contra el Día del Orgullo LGTBI en Berlín el pasado sábado, que las autoridades investigan como un probable atentado islamista e instó a no andarse con ambages a la hora de nombrar el problema.
En este contexto, acusó al Gobierno alemán de legitimar al régimen de los talibán en Afganistán, al normalizar con ellos las relaciones diplomáticas, y de ser demasiado blando con los centros islámicos financiados por Irán, en ambos casos regímenes autocráticos patrocinadores, según ella, de actos terroristas como el del sábado.
"Los dictadores no son sólo una amenaza para nosotros, la gente que viene de regímenes autoritarios, sino que son las mayores amenazas para la democracia", advirtió.