"Estos actos constituyen una violación flagrante de las Convenciones de Viena y comprometen el propio ejercicio de las relaciones diplomáticas", declaró en un comunicado la alta representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, en nombre de los Veintisiete.
"La UE expresa su solidaridad con Francia y pide a Irán que exija responsabilidades a los autores y que cumpla plenamente sus compromisos internacionales", añadió la jefa de la diplomacia europea, uniéndose al repudio de París.
El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, acusó el 20 de julio a los servicios de seguridad iraníes de "una acción de intimidación extremadamente grave" contra dos miembros del personal de la embajada la víspera.
"Retenidos sin motivo durante varias horas, interrogados y, en el caso de uno de ellos, agredido físicamente, finalmente pudieron regresar a la embajada", detalló el diplomático en sus redes sociales.
El director del Departamento para Europa Occidental del Ministerio de Exteriores iraní, Mohamad Tanhaei, calificó de "infundadas y falsas" las declaraciones de Barrot y sostuvo que los dos funcionarios participaron la noche del domingo en una reunión con varias personas buscadas por las autoridades iraníes por delitos relacionados con la seguridad nacional.
Según Tanhaei, en el lugar de la reunión se encontraron documentos que apuntan a presuntas actividades contra la seguridad del Estado.
Barrot convocó el martes pasado al encargado de negocios de Irán en París para expresar la "más firme condena" de Francia por lo que calificó de una agresión "premeditada y deliberada".
Según París, los dos empleados de la embajada en Teherán dirigen los programas franceses de apoyo a la sociedad civil iraní, en particular a artistas y científicos.