Según declaró este martes a la agencia Pap el portavoz de la Fiscalía del Distrito de Breslavia, el fiscal Jakub Dłubacz, uno de ellos ya ha sido interrogado, mientras que otro permanece en arresto tras ser detenido cuando intentaba abandonar el país, y un tercero es buscado por las autoridades.
Los detenidos, de 27 y 45 años, tienen antecedentes penales y vínculos con el entorno de las luchas profesionales MMA y el boxeo.
El suceso, que fue registrado por cámaras de vigilancia el domingo pasado, se originó tras una discusión iniciada en la fila de una tienda.
Las víctimas, una mujer de 20 años y un hombre de 21, fueron agredidas brutalmente en la calle por tres hombres que utilizaron nudillos de metal y patearon a la mujer mientras estaba en el suelo, causándole graves lesiones cerebrales y en un ojo.
El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, agradeció mediante un mensaje en la plataforma X "la rápida intervención de las autoridades locales", pero exigió una investigación "completa, objetiva e imparcial", además de lanzar un llamamiento a la clase política polaca para que "cese de alimentar discursos de odio que se transforman en actos de violencia en las calles".
Este incidente se suma a otros similares, en medio de un crecimiento de las agresiones y hostigamiento contra la comunidad de refugiados ucranianos en Polonia.
Según datos de la policía polaca, en el primer semestre de 2026 se contabilizaron 180 denuncias por delitos de odio contra ucranianos, un 35 % más que en el mismo período del año pasado.
Entre los casos recientes más destacados se encuentra un ataque contra un grupo de adolescentes ucranianas en un autobús en Bielsko-Biała (sur).
En declaraciones a EFE, Oksana (nombre ficticio), una refugiada ucraniana de 35 años con una hija que vive en Cracovia, declaró que para ella "la hostilidad se nota cada vez más" y se mostró convencida de que "las cifras de agresiones son mucho mayores, pero casi nadie las denuncia por miedo a represalias o a problemas legales".
Polonia acoge actualmente a entre 1,3 y 1,5 millones de refugiados ucranianos, en su mayoría mujeres y niños.
Aunque la integración laboral ha avanzado significativamente, esta comunidad enfrenta una creciente incertidumbre debido al endurecimiento de las ayudas administrativas del Estado polaco y la presión social por la prolongación de la guerra.
Además, las relaciones entre Polonia y Ucrania atraviesan una crisis bilateral provocada por contenciosos históricos y diplomáticos.