El calentamiento del mar en Italia llega a 40 metros de profundidad, según Greenpeace

Roma, 28 jul (EFE).- Las anomalías térmicas y las olas de calor en los mares italianos han dejado de ser episodios aislados para convertirse en un fenómeno constante que afecta a los ecosistemas hasta los 40 metros de profundidad, según advierte el informe anual del proyecto 'Mare Caldo de Greenpeace Italia publicado este martes.

El estudio, elaborado en colaboración con la Universidad de Génova y el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS), concluye que el incremento de la temperatura del agua afecta a las costas italianas independientemente de su ubicación o de su nivel de protección ambiental.

Los datos científicos recogidos en catorce estaciones de monitorización durante 2025 reflejan que en varias zonas del Mediterráneo las olas de calor marinas superaron los 200 días de duración, con temperaturas en la superficie de entre 1,5 y 2,5 grados Celsius por encima de la media climatológica.

El impacto de este fenómeno es especialmente grave en especies clave para la estructura de los fondos rocosos.

La investigación constata mortalidades de entre el 30 % y el 60 % en las colonias de la gorgonia amarilla (Eunicella cavolini) en la isla de Elba (Toscana, centro) y daños severos en la reserva de la isla de Asinara (Cerdeña, oeste).

Asimismo, el coral madrepórico (Cladocora caespitosa) presenta un fuerte deterioro en diversas áreas protegidas.

En paralelo al retroceso de especies autóctonas, los científicos han detectado la proliferación de organismos que prefieren aguas más cálidas y la expansión de especies invasoras como el alga Caulerpa cylindracea, además del avance de peces termófilos como el barracuda mediterráneo.

A través de técnicas de análisis de ADN ambiental (eDNA) realizadas con la Universidad de Urbino en las reservas de Torre Guaceto (Apulia, sur) y Asinara, los investigadores identificaron además la presencia no detectada a simple vista de varias algas exóticas.

El informe, además, dedica un análisis específico a la isla de Elba, la única zona no protegida de la red de seguimiento, donde los datos acumulados desde 2019 confirman un progresivo deterioro del estado ecológico.

Las anomalías térmicas continuadas registradas en el periodo 2023-2024 provocaron que el exceso de temperatura penetrara hasta las capas más profundas, afectando a especies bentónicas poco adaptadas a las variaciones térmicas.

Según constata el estudio, la máxima anomalía de temperatura registrada en la red se dio en la reserva de Asinara, con un pico de 3,5 grados por encima del umbral climatológico en una ola de calor que se prolongó durante 41 días.

Greenpeace subraya que, aunque las Áreas Marinas Protegidas son indispensables para mejorar la resiliencia del ecosistema costero, "el trabajo de tutela en estas áreas no basta por sí solo" y exige de forma urgente una reducción drástica de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

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