La investigación comenzó después de que la dirección del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) comunicara los hechos a la Policía, al detectar un patrón común entre las pacientes: las mujeres habían realizado el seguimiento de sus embarazos en sus países de residencia y llegaban al centro burgalés en las semanas 38, 39 o 40 de gestación para una última revisión o directamente para ser atendidas durante el parto.
Al abrir su historial clínico, el centro sanitario detectó que muchas de ellas aportaban el mismo lugar de residencia en España: un domicilio situado en la localidad de Medina de Pomar u otro ubicado en Villarcayo, ambas en la provincia de Burgos.
Además, varias de las mujeres acudieron al hospital acompañadas por el mismo hombre, una coincidencia que, junto con la reiteración de los domicilios y la proximidad de los partos, llevó al personal de Ginecología y Obstetricia a informar a la dirección del centro.
El patrón comenzó a detectarse a principios de mayo y, ante la reiteración de los casos, el hospital trasladó la información a los agentes a finales de ese mismo mes.
Desde entonces, el número de mujeres atendidas en circunstancias similares asciende a alrededor de una treintena, aunque las fuentes consultadas precisan que la investigación sigue abierta y que todavía no se ha determinado si todos los casos están relacionados.