Gustavo Alfaro sobre su renovación con la Albirroja: “Yo elegí Paraguay para que sea mi último trabajo”

El seleccionador de Paraguay, Gustavo Julio Alfaro (64 años) habla en zona mixta en la antesala del partido amistoso ante Bolivia.
El seleccionador de Paraguay, Gustavo Julio Alfaro (64 años) habla en zona mixta en la antesala del partido amistoso ante Bolivia.

En la antesala del duelo amistoso de mañana a las 17:30 frente a Bolivia en el Audi Field de Washington DC, el seleccionador nacional Gustavo Alfaro rompió el silencio en zona mixta. Por primera vez, el estratega profundizó en los motivos íntimos y profesionales que lo impulsaron a estampar su renovación con la Albirroja, confesando además que este será su último ciclo como director técnico profesional.

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Las razones del corazón y el proyecto con la selección albirroja

Ell entrenador argentino reconoció que la decisión requirió un tiempo de análisis profundo, marcado tanto por el apoyo familiar como por el fuerte vínculo emocional construido con el país desde su llegada.

Sobre el respaldo familiar y la visión de un techo aún lejano para el equipo: “Por muchas razones, primero, le agradezco a mi familia, más que nada porque le vengo corriendo el arco desde hace mucho tiempo. Decía: ‘Bueno, este es el último, este es el último, este es el último’. Pero después de haber vivido lo que vivimos en todo el proceso anterior, en estos casi más de dos años desde que llegamos a Paraguay, no solamente la clasificación a la Copa del Mundo, todo lo que se vivió en la Copa del Mundo, todo ese torbellino de emociones encontradas que depara un mundial en ese aspecto”.

Sobre la sintonía con los futbolistas y el respaldo institucional de Robert Harrison: “Yo sentía que todavía había muchas cosas por hacer, que sentía que interiormente el fútbol de la Selección de Paraguay, por lo menos desde mi proceso, estaba en un proceso de inicio, no en un proceso de alcanzar un techo, que sentía que todavía el techo estaba distante. La relación que tengo con los jugadores, o que fuimos construyendo con los jugadores, la posibilidad de la tranquilidad que a mí me da trabajar con un presidente como lo es Robert Harrison —porque honestamente allana los caminos—, me da la posibilidad de que todas las ideas que tenemos para tratar de mejorar la estructura, no de la Selección Nacional, sino colaborar en la medida que se pueda a mejorar el fútbol de Paraguay, que cada vez tenga más prestigio, que tenga más representatividad, lo encuentro allanado en ese aspecto”.

Un cariño que rompió barreras: “Paraguay me rompió esa caparazón de distancia que a veces tiene el profesional”

El seleccionador albirrojo también se refirió al profundo impacto que la hinchada y la cultura paraguaya causaron en su forma de vivir la profesión, admitiendo que el cariño genuino quebró su coraza defensiva.

Sobre cómo el sentimiento de la gente rompió su coraza profesional: “No hay un detalle menor, que es el sentimiento del país. El sentimiento del país es muy fuerte, a mí me ha pegado mucho. Va a ser 36 años que estoy dirigiendo a nivel profesional, y yo dije que en un momento Paraguay me hizo daño, porque Paraguay me rompió esa caparazón de distancia que a veces el profesional, para sobrevivir en este ámbito demandante, exigente —que a veces es impiadoso, a veces es cruel, a veces es desleal, en un montón de sentidos—, uno trata de armarse un caparazón para sentirse impermeable, no solamente a las críticas, sino a las injusticias”.

Sobre el orgullo de la gente y la paciencia para resolver temas internos: “Siento, sentí, que Paraguay rompió esa estructura y ese sentimiento genuino de la gente que me lo hizo sentir, ahora cuando volví a Asunción, lo mismo: ese orgullo bien representado que siente el país al sentirse identificado por lo que es la Selección Nacional, me hizo tomar esta decisión. Vieron que fue larga, porque fue larga, pero desde el primer momento que yo hablé con Robert, cuando yo le dije: ‘Mire, Robert, hay cuatro cosas que yo tengo que resolver; déjeme resolver estas cuatro cosas, que para mí no hay otra cosa que no sea Paraguay, no hay ninguna otra especulación que no sea Paraguay. Hay cosas propias de mi cuerpo técnico que tengo que resolver, que había que hablarlo en familia, cuestiones que sí tenía que hablar con él, a las cuestiones propiamente futbolísticas que teníamos que hacer, a todas esas cuestiones que teníamos que llevar; si usted tiene paciencia, quédese tranquilo que esto lo vamos a poner de acuerdo’”.

Cero especulaciones y un cierre definitivo: “Nos pusimos de acuerdo sin firmar un contrato”

Para despejar cualquier tipo de duda sobre ofertas de terceros, el “cazador de utopías” fue contundente respecto a su postura inquebrantable de priorizar el proyecto albirrojo, a pesar de arrastrar pendientes burocráticos del pasado y de detalles contractuales que se resolvieron meramente bajo un pacto de caballeros con la directiva de la APF.

Sobre la decisión de cerrar su carrera en Paraguay: “Yo le dije a mi representante: ‘Mirá, escuchá a todo el mundo, pero no hables con nadie, agradecele a todo el mundo, porque yo con el único que voy a hablar es con Paraguay, y este sí va a ser mi último trabajo’. Y yo elegí Paraguay; yo elegí Paraguay para que sea mi último trabajo, por todo lo que viví, por todo lo anterior que me dio, y porque siento que tal vez sean cosas que yo no las vaya a disfrutar, pero que creo que si trabajamos entre todos para darle una evolución mayor a este poquito que hemos conseguido desde hace dos años para acá, podemos dejarlo a Paraguay y vivir una de sus etapas más lindas de la historia futbolística que puede llegar a tener”.

Sobre los pendientes legales con Ecuador y la confianza depositada en la dirigencia: “Y a mí también me llevó mucho tiempo porque, lamentablemente, yo todavía sigo penando cosas de Ecuador: ganamos un juicio en FIFA, ganamos un juicio en el TAS, y hay sentencias. Hay cuestiones de Ecuador que yo no pude resolver, y ya pasaron dos mundiales. Y entonces, todas las cuestiones contractuales, si bien yo —si hay algo en que confío, fíjese cómo será que con Robert Harrison nos pusimos de acuerdo sin firmar un contrato, o sea, nosotros nos sacamos la foto y ni hablé, ni firmamos un contrato, o sea, por la confianza que hay, es una confianza muy grande—, pero sí, todas las cosas que yo viví, todavía padezco de Ecuador, hace que obviamente tenga que mirar las cosas con detenimiento, pero no hay ninguna clase, no hubo ninguna clase de especulación en absoluto, pues desde el primer momento, cuando yo para mí dije: ‘Si yo vuelvo a dirigir y este es este mi último trabajo, yo quisiera que sea en Paraguay’”.