Los equipos de extinción desarrollan hoy un trabajo de contención para evitar reproducciones del fuego, dijo Sánchez, después de que se quemaran más de 85.000 hectáreas en el centro de España.
Gracias al "extraordinario trabajo" de todos los servicios de emergencia, "la evolución continúa siendo favorable", aunque "con máxima prudencia, con máxima cautela, con todas las prevenciones posibles", insistió en una declaración institucional después de visitar el puesto de mando avanzado de Navalcarnero (Madrid).
El Gobierno asumió la dirección de las operaciones contra el fuego en esas dos provincias limítrofes y la contigua de Toledo, en las que decretó la emergencia nacional.
"Ahora mismo se está en una tarea de contención del incendio, entre otras cosas para evitar que pueda haber cualquier reinicio de incendios en zonas que pensábamos ya estaba consolidado o estable la situación", precisó el jefe del Ejecutivo.
No obstante, el viento, con previsión de rachas de entre 30 y 35 kilómetros por hora, y las temperaturas elevadas por una nueva ola de calor preocupan a los encargados del incendio de Ávila, que tiene 180 kilómetros de perímetro, devastó más de 50.000 hectáreas hasta el momento y se considera el peor de la historia de España.
Sánchez recordó que diez incendios siguen activos en España, de intensidad y dimensiones variables, como el que sigue fuera de control en la provincia oriental de Castellón y que ya ha quemado 9.300 hectáreas, según la última actualización de datos, mientras que los equipos tratan de asegurar su contorno, de 81 kilómetros.
Más 1.200 profesionales trabajan contra este incendio y está previsto que más de 30 medios aéreos se incorporen durante el día a las tareas de extinción.
Las condiciones atmosféricas y el relieve montañoso del terreno dificultan las labores y 10.000 residentes siguen desalojados por seguridad.